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El verdadero espíritu de Europa

 

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La ciudad polaca de Gdansk ha sido distinguida hoy con el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, al reconocer el Jurado que se trata de un “símbolo histórico y actual de la lucha arriesgada por las libertades cívicas, en un punto crucial donde el espíritu de Europa consigue renacer una y otra vez frente a la intolerancia o la opresión". Enclavada en la costa del mar Báltico, Gdansk fue la primera ciudad polaca atacada por el ejército alemán el 1 de Septiembre de 1939, dando comienzo así a la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente sufriría la ocupación de las fuerzas soviéticas, que destrozaron la mayor parte de la ciudad.

La pasión por la libertad encarnada por el pueblo polaco encontró en los astilleros de Gdansk su escenario primordial. Allí los trabajadores, conducidos por un electricista desconocido hasta entonces, Lech Walesa, organizaron una dura resistencia al régimen comunista que desembocaría en la fundación del sindicato Solidaridad en 1980. Con esa epopeya, sostenida por el Papa San Juan Pablo II, comenzaría el derrumbamiento del totalitarismo, no sólo en Polonia, sino en toda la Europa centro-oriental.

Hoy Europa necesita hacer memoria de su verdadera identidad para ser fiel a su vocación de defender la dignidad sagrada de todo ser humano, las libertades, la razón abierta a la verdad y la acogida de los más vulnerables. La historia de Gdansk es una buena muestra de todo ello.