El lugar de Europa en el conflicto
Los gobiernos de la Unión Europea son un fiel reflejo de este problema. El papel de la Unión ante la invasión rusa en Ucrania no se ha fortalecido en los últimos cuatro años

Escucha la Línea Editorial de la madrugada del miércoles 4 de marzo
Madrid - Publicado el
1 min lectura1:37 min escucha
La discusión sobre la legítima defensa, el derecho internacional humanitario o el recurso a la guerra como razón última ha ocupado a lo largo de la historia a insignes filósofos y teóricos de la política. Desde la caída del Muro de Berlín estas cuestiones últimas parecían haber dejado paso a la política de las cosas, lo que ha ido conformando, en los países del primer mundo, un discurso político muy pobre, de políticos mediocres y de ciudadanos acostumbrados a una falsa y confiada alegría.
Quizás esto pueda explicar, a la hora de enfrentarse a cuestiones últimas, la falta de criterios para tomar decisiones sobre temas complejos.
Los gobiernos de la Unión Europea son un fiel reflejo de este problema. El papel de la Unión ante la invasión rusa en Ucrania no se ha fortalecido en los últimos cuatro años.
No es de extrañar que, desde el pasado domingo, la Unión ande perdida ante la guerra que Israel y Estados Unidos han desatado sobre Irán, con el posterior despliegue israelí sobre el Líbano.
Algo que, sin lugar a duda, va a afectar enormemente a Ucrania, y también a Europa, y va a beneficiar a Putin. Tienen razón quienes sostienen que apelar a los principios últimos no es baladí, al mismo tiempo que llaman la atención sobre su necesaria aplicación a la realidad concreta. Europa no puede escudarse en coartadas o en falsos dilemas maniqueos. ¿Qué valores quiere defender Europa?, ¿qué lugar quiere ocupar?, ¿con qué recursos cuenta?, ¿qué está dispuesta a sacrificar? No hacerse estas preguntas, por el miedo a la dureza de las respuestas, es frivolidad y estulticia.



