La guerra tiene que ver con nosotros
“¡Otra vez la guerra!”, exclamó ayer el Papa con la conmoción de quien no es un mero espectador o se deja llevar por el cinismo

Escucha la Línea Editorial del martes 3 de marzo
Madrid - Publicado el
1 min lectura1:36 min escucha
Desde que comenzó la guerra en Irán el pasado sábado, se están haciendo numerosos análisis que son necesarios para comprender la naturaleza del conflicto, un conflicto que puede causar mayor mal del que quiere combatir. La vía del diálogo que fue la escogida hace diez años, en 2015, para limitar los efectos del plan nuclear iraní, fue más útil que la que se ha emprendido en esta ocasión.
Pero hay un último análisis sin el que los demás son insuficientes. Esta guerra, como otras guerras, tiene que ver con nuestra vida cotidiana, aunque la veamos representada con mapas de países lejanos y con imágenes de bombardeos que parecen irreales. Es una guerra que tiene que ver con cada uno de nosotros, no solo porque vaya a subir el precio del petróleo y porque vivimos en un mundo más inseguro. Como en el caso de Gaza y de Ucrania, estamos hablado del sufrimiento de millones de personas que en estas horas viven inmersas en el miedo o han perdido a sus seres queridos, personas que pierden la esperanza en el futuro.
“¡Otra vez la guerra!”, exclamó ayer el Papa con la conmoción de quien no es un mero espectador o se deja llevar por el cinismo. Aunque estemos aparentemente lejos, no es humano vivir este conflicto sin esa conmoción que comprende que nosotros, de otro modo, también estamos implicados. Todos sabemos que, como dice el Papa, “el hombre puede elegir la vida o la muerte”. Y con esa elección cada uno contribuye a la paz en el mundo o a la guerra.



