Que callen las armas
León XIV ha convocado una Vigilia de Oración por la paz para el próximo 11 de abril y ha pedido de forma directa a quienes empuñan las armas que las depongan

La Línea Editorial de la madrugada del 6 de abril
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En el tradicional Mensaje Urbi et Orbi, el Papa ha pedido que callen las armas y que cambien los corazones, en referencia a tantos conflictos como asolan el mundo y, particularmente, a la situación que se está viviendo en Oriente Medio con la crisis desatada en Irán y que tiene en vilo al mundo entero.
León XIV ha convocado una Vigilia de Oración por la paz para el próximo 11 de abril y ha pedido de forma directa a quienes empuñan las armas que las depongan y que quienes tienen el poder de desatar guerras, sean valientes y elijan la paz. No un paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo. No una paz buscada por el deseo de dominar a los demás sino por el encuentro.
A los ojos de un mundo descreído, que se ha acostumbrado al lenguaje de la guerra, puede parecer un mensaje estéril y por ello incluso algo ingenuo, pero nada más lejos de la realidad. La paz de la que habla el Papa, como señaló en sus primeras palabras en el balcón de san Pedro, también pronunciadas en tiempo de Pascua, es la paz de Cristo Resucitado; una paz desarmada y desarmante, que desafía la lógica mundana, esa que nos ha mal acostumbrado a la violencia. La paz de Cristo no es una paz que simplemente silencia las armas, sino que es capaz de tocar y de transformar profundamente el corazón de cada uno de nosotros.



