El tráfico de trenes en Francia se recuperará este jueves 'de forma progresiva'

Casi 400 kilómetros de atascos en los accesos de París a primera hora del miércoles 

Francia vive su segundo día de huelga de trenes con millones de afectados

GONZALO FUENTES

AGENCIAS

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 21:30

Francia vive su segunda jornada consecutiva de huelga en los ferrocarriles, de nuevo con muy pocos trenes en servicio y los consecuentes problemas de transporte para millones de personas que ponen más presión al pulso entre los sindicatos convocantes y el Gobierno. Sin embargo el tráfico de trenes se recuperará este jueves de forma "progresiva", afirmó la ministra de Transportes, Elisabeth Borne.

En la sesión de control al Gobierno en la Asamblea Nacional, Borne se quejó este miércoles de que esta huelga se produzca pese a que está concertando con los sindicatos la reforma del ferrocarril y a las concesiones que ha hecho en la apertura de la competencia de las líneas regionales y de cercanías.

Según las previsiones anunciadas en un comunicado por la SNCF, este jueves circularán casi con normalidad los trenes de alta velocidad (TGV), tres de cada cinco del resto de convoyes de largo recorrido y las tres cuartas partes de los regionales y de los cercanías.

En cuanto a las líneas internacionales, los mayores problemas estarán en las conexiones con España (se suprimirán el Marsella-Madrid y el Toulouse-Barcelona pero sólo en el tramo Toulouse-Perpiñán) y con Italia (se anularán uno de cada cinco).

El tráfico será normal en los servicios del Eurostar a Londres, en los Thalys de París a destinos en Bélgica y Holanda, y en los trenes a Alemania y a Suiza.

En la jornada de este miércoles, según la empresa, un 29,7 % del personal estuvo en huelga, inferior al 33,9 % contabilizado ayer. Sin embargo, en el colectivo de los trabajadores imprescindibles para que los trenes circulen, los porcentajes fueron muy superiores. Un 74 % de los conductores participaron en la protesta, así como un 77 % de los revisores y un 46 % de los encargados del control del tráfico.

Gobierno francés y sindicatos ferroviarios se preparan para un largo pulso

El portavoz del Ejecutivo francés, Benjamin Griveaux, ha insistido en que "la transformación" de la compañía estatal de ferrocarriles SNCF se hará "hasta el final, con calma y una gran determinación". Griveaux ha asegurado que esta reforma "no es ni un símbolo ni un trofeo" y que debe efectuarse porque el país "ha esperado demasiado y es urgente acabar con los inmovilismos".

La reforma anunciada por el Gobierno pretende modificar los estatutos en la empresa para recortar unos costes que considera "desorbitados" y "una deuda fuera de control" e incluye una modificación en el estatuto laboral de los empleados de la SNFC, quienes gozan de un sistema de pensiones mucho más favorable que el régimen general de la Seguridad Social.

Por su parte, la ministra francesa de Transporte, Elisabeth Borne, se quejó de la posición de las centrales de persistir en los paros cuando ella ha puesto en marcha una "concertación" que todavía va a durar un mes y ha hecho concesiones al retrasar los plazos para la apertura a la competencia de las líneas regionales y de cercanías.

"El Gobierno respeta el derecho de huelga, pero también está atento a que se respete el derecho de todo el mundo a desplazarse, a ir a trabajar", señaló ante la Asamblea Nacional, en un discurso que busca reconquistar a una opinión pública dividida, pero que en los últimos días se decanta por justificar la protesta.

La intersindical de la SNCF, que pretende obligar al Gobierno a revisar su reforma del ferrocarril, ha previsto dos días de paro de cada cinco hasta finales de junio. Los próximos son el domingo 8 y el lunes 9.

Ante la imposibilidad de recurrir a los ferrocarriles, muchas más personas de lo habitual se han decantado por el coche particular y la consecuencia visible esta mañana eran los casi 400 kilómetros de atascos en los accesos de París poco después de las 8.00 locales (6.00 GMT), indicó el Centro Nacional de Información Vial (CNIR). La posición del Gobierno ante estas protestas es que tiene intención de mantener su reforma del ferrocarril, que pretende adaptar la SNCF a la apertura de la competencia que viene dictada por la Unión Europea y atajar la escalada continua de la deuda de la compañía estatal, que era de 46.600 millones de euros al terminar 2017.

El secretario de Estado de la Cohesión Territorial, Julien Denormandie, reiteró hoy, en una entrevista al canal "BFMTV", el argumento de que el objetivo es "un buen servicio público que ahora no es de calidad suficiente", para lo cual se van a invertir 36.000 millones de euros en la renovación.  Y sobre todo, insistió en que la empresa no se va a privatizar, sino que se va a transformar en "una sociedad nacional de capital público", en que no se cerrarán líneas deficitarias y en que el estatuto específico de sus empleados sólo desaparecerá para los nuevos contratos. Los sindicatos, y en particular el primero de la empresa, la Confederación General del Trabajo (CGT) quieren una revisión total de esa reforma.

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