Juzgan al vecino de un niño que murió a palos por no denunciar lo que oía

Su silencio podría costarle una condena de tres años de prisión

Tribunal Correccional de Reims

 Tribunal Correccional de Reims. Fuente Google Maps

@asuncionserena

Corresponsal en París

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:46

El tribunal correccional de Reims juzga a un hombre de 34 años por no denunciar que un niño que vivía en su mismo edificio era víctima de violencia. Este silencio podría costarle una condena de tres años de prisión.

Su vecino, Tony, no tenía más que 3 años cuando murió a causa de los golpes que le propinaba el compañero de su madre.
Los hechos tuvieron lugar en noviembre de 2016. La madre de Tony llamó a los bomberos para pedir ayuda porque su hijo había perdido el conocimiento. Cuando estos acudieron constataron que el niño se encontraba en una situación muy grave y que tenía el cuerpo lleno de moratones.

Aunque fue trasladado de inmediato al servicio de urgencias del hospital, los médicos no pudieron hacer nada por salvarle.
Cuando se le practicó la autopsia, los médicos descubrieron el calvario que había sufrido Tony. Los golpes que le había asestado su padrastro en el abdomen le habían dañado el bazo y el páncreas, y los morados que presentaba indicaban que había sido golpeado al menos durante mes y medio.

El fiscal de Reims, Matthieu Bourrette está convencido de que si los vecinos hubieran llamado a la policía, Tony seguiría hoy vivo. Pero nadie lo hizo.

Curiosamente, Jonathan L., el hombre que es juzgado por no denuncia de malos tratos, es el único que intentó hacer algo. Fue entrevistado por los medios que cubrieron el suceso y reconoció que había oído los golpes y los gritos. “Todas las mañanas pegaba al pequeño porque se había hecho pipí en la cama”, dijo en RMC. Pero lo único que hizo fue comentarlo con los propietarios del inmueble, que niegan que lo hiciera, y colocar en el ascensor un papel contra la violencia contra las mujeres y los niños, pero no llamó a la policía ni a los servicios sociales.

Para la asociación Enfant Bleu Enfance Maltraitée, que está presente en el juicio como parte civil, Jonathan no debería ser juzgado porque al menos él hizo algo, aunque no fuera lo adecuado, y ahora se enfrenta 3 años de prisión y 45.000 euros de multa. En cuanto a la madre y el padrastro de Tony, ellos serán juzgados el año que viene. 

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