Guía básica para seguir las elecciones británicas

24 horas en las que aún todo es posible

Guía básica para seguir las elecciones británicas

 

Paloma García Ovejero

Corresponsal en Londres

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 03:01

Terceras legislativas en poco más de cuatro años, cuando deberían ser una vez por lustro. Unos y otros coinciden en que estos comicios son “los más importantes en una generación”. Y es que, en el fondo, son un plebiscito sobre el Brexit. Si arrasa Boris Johnson, el divorcio con la UE se ejecuta ipso facto. Si gana sin mayoría absoluta, volvemos a un escenario de bloqueo. Y si la oposición sumara votos suficientes, aún estaría a tiempo de convocar un segundo referéndum.

Votar con frío, lloviendo y a oscuras

Son las primeras elecciones que se celebran en invierno desde hace casi un siglo. La última vez que los británicos fueron a las urnas en diciembre fue en 1923. Las urnas se abren a las 7 de la mañana (hora local) y se cierran a las 10 de la noche (las 11 en España). A las 4 menos cuarto ya es de noche en Londres. Y en zonas como Edimburgo, la oscuridad es total incluso antes.

Por si fuera poco, la previsión meteorológica anuncia lluvias, viento y nieve. ¿Cómo afectará esto a la participación? Tendencialmente, sin el frío, votan más los ancianos que los jóvenes.

Recuento manual y de madrugada

Los resultados oficiales de las elecciones no se conocerán hasta primera hora del viernes, en torno a las 7 de la mañana hora española. Las papeletas se cuentan a mano, por cierto. Y son 650 circunscripciones o constituencies. El 100% escrutado llegará el viernes por la tarde.

Pero hay una encuesta que suele clavarlo: la exit poll del mismo jueves, nada más cerrar los colegios electorales. Es decir, a las 22:01 los británicos ya sabrán qué ha pasado casi con total certeza. Después, evidentemente, tendrán que esperar toda la madrugada hasta corroborarlo. Cambiar los equilibrios del parlamento con “un puñado de votos” en este país es posible.

El sistema electoral que solo ellos entienden

Aquí hay una frase que lo resume: “First past the post”. Viene de las carreras de caballos y quiere decir que el primero que llega a la meta es el ganador y todos los demás son perdedores: da igual a cuánta distancia se queden. Otra forma de explicarlo es “winner takes all”, como la canción de Abba. El que gana en su zona, tiene escaño. El resto, desaparece. No hay redistribución del voto. En este sentido, es similar al sistema estadounidense.

Y tampoco hay “jornada de reflexión”. Por eso todos los candidatos han apurado hasta el final. Eso sí, el día del voto -en este caso, el jueves 12- la ley prohíbe hablar de política en televisión.

¿Qué son las marginal constituencies?

Hay varias decenas de circunscripciones donde los dos candidatos principales están muy igualados. Se llaman marginal constituencies, y la cantidad oscila entre las 70 y las 100.

Por ejemplo, en las últimas elecciones, el partido laborista ganó en el distrito londinense de Kensington (una de las zonas más caras y tradicionalmente más conservadoras de la capital británica) por 20 papeletas de diferencia. Fue una sorpresa para todos, y un caso paradigmático de victoria marginal “por los pelos”. Los vecinos más tradicionales todavía no se han recuperado del susto. Por primera vez desde 1974, no les representaba un Tory.

En unas elecciones apretadas, estos distritos marginales pueden ser la clave del resultado final. Y en estas de 2019, obviamente, son los que más visitas de Johnson y Corbyn han recibido.

Quién va ganando, según las encuestas

Las últimas proyecciones fiables parecían dar la mayoría absoluta a Boris Johnson. Ahora ya nadie se atreve a dar nada por hecho. Este martes, el sondeo de referencia rebajaba la mayoría de 68 diputados a solo 28. Y el miércoles, otro estudio lo reducía aún más y hablaba de 5 puntos. Hay demasiadas incógnitas abiertas: Escocia, Irlanda del Norte y votantes indecisos. Varias encuestas advierten del peligro de un “hung parliament”: un parlamento tan fragmentado que vuelva a bloquearse por la imposibilidad de un pacto de gobierno estable.

Dice la teoría que nadie cambia de Laborista a Conservador ni viceversa. Pero esta vez -siempre según YouGov, la encuesta del martes- hay trasvase entre los grandes partidos por el Brexit. Y hay un tercero, el Liberal Demócrata, que se reparte las conquistas con el centro izquierda. Eso significaría que cuanto mejor le vaya a Jo Swinson, mejor le irá a Boris Johnson. Pero ahora mismo, la popularidad de la candidata “libdem” está por los suelos. ¿Significa que los votantes que ella pierde se los lleva Jeremy Corbyn? En teoría, sí. Pero ni ellos lo saben.

Los números

La cámara tiene 650 escaños. Es decir, la mayoría serían 326 (la mitad más uno). Luego, en la práctica, la mayoría se alcanza con unos 320 diputados. A la suma total hay que restarle el “speaker”, que no cuenta como miembro de ningún partido, y los escaños del Sinn Fein, que nunca asumen sus actas de diputados -aunque hacen campaña y suelen obtener entre 7 y 10.

Algunas curiosidades

El periódico The Times, que en 1988 echó a Boris Johnson por inventarse unos entrecomillados, ahora pide el voto para él.

En Canadá, que tiene el mismo sistema electoral, la última vez ganó en escaños el que menos votos obtuvo si se hubieran sumado globalmente.

Si pediste el voto por correo pero no lo echaste al buzón, lo puedes llevar en persona a la urna y ni siquiera tienes que mostrar documento: basta decir el nombre y la dirección.

Solamente los votantes de Irlanda del Norte necesitan llevar el DNI.

El primer ministro no es votado directamente por los ciudadanos. Es elegido por los diputados del partido ganador y nombrado por la Reina, quien tradicionalmente obedece sus consejos.

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