El regalo de Miñanco: una bala de por vida en el cuerpo de un GEO

La madrugada del pasado 5 de febrero vivió su última situación extrema, junto a otros 24 compañeros, en Collado Mediano (Madrid). Era el golpe más delicado de la operación Mito

Un GEO está adiestrado para reaccionar con inmediatez ante una agresión extrema

Un GEO está adiestrado para reaccionar con inmediatez ante una agresión extrema  EFE

Jefe de Interior de COPE

Jefe de Interior de COPE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 20:21

Una bala importante, del calibre 45. Los médicos del hospital Puerta de Hierro en Madrid evaluaron la situación del proyectil y decidieron no intervenir. Se ha optado por dejarlo alojado en su emplazamiento, cerca del homoplato, detrás de la clavícula. El plomo se encapsulará y ahí permanecerá de por vida. No se quieren correr riesgos innecesarios para la integridad física y funcional de este asturiano de 32 años, al que aún le quedan muchas horas de servicio... y de riesgo. La madrugada del pasado 5 de febrero vivió su última situación extrema, junto a otros 24 compañeros, en Collado Mediano (Madrid). Era el golpe más delicado de la operación Mito, que descabezó la ultima estructura criminal organizada por el narco Sito Miñanco aprovechando su situación penitenciaria de semilibertad.

Es un hijo del Cuerpo. Su padre también es policía en Asturias, subinspector. La diferencia entre el progenitor y el hijo es la rapidez. No ya por la edad, sino por la preparación y entrenamiento. Un GEO está adiestrado para reaccionar con inmediatez ante una agresión extrema. 4 segundos tardó el grupo especial en neutralizar a su agresor, un español de 63 años. Los perros de la finca le despertaron cuando oyeron la llegada de los policías. Cogió el arma sin más y respondió a tiros desde la puerta del cobertizo en el que dormía. Los chalecos antibalas especiales, la pericia y, por supuesto, siempre la suerte, evitaron lo peor. Dos agentes fueron alcanzados. La bala solo penetró en uno de ellos. El dispositivo de visión nocturna facilitó una respuesta precisa de la Policia: 4 impactos en las piernas del malo. Esa precisión permitió la proporcionalidad en la respuesta, una regla de oro en la Institución. Si los disparos impactan unos centímetros mas arriba habrían tenido consecuencias fatales para el agresor.

En otros escenarios del golpe a los de Miñanco, incluida la propia detención del maximo cabecilla en Algeciras (Cádiz), intervinieron los GOES (Grupos Operativos Especiales de Seguridad). Es el segundo escalón de este grupo especial de reaccion. “La última ratio”, dice un buen conocedor con mando en plaza. Esa especificidad queda de manifiesto en su cadena de mando. Tanto GEO como GOES dependen directamente de la máxima cúpula policial, antes del DAO y ahora (con la dirección policial colegiada) se supone que del Comisario de la Rosa, Jefe Central de Seguridad Ciudadana.

El GEO cumple en abril 40 años de vida, de salvarlas y de jugarse la suya: en un secuestro con rehenes, en el abordaje de un barco con droga o en la detención de un peligroso fugitivo. Otras veces está pero no se le ve. Ocurrió en Cataluña durante los días más complicados del desafío secesionista. “Sólo hubo un momento crítico” en el que la posible intervención del GEO estuvo sobre la mesa. Por suerte no fue necesario. Nos lo dice alguien con conocimiento de lo que se coció esos días en los despachos de Interior. Además del dispositivo habitual en esa comunidad autónoma se desplegó “un comando fuerte de apoyo para situaciones extremas”. En momentos puntuales se reforzó la presencia.

Dos horas de deporte diarias, seis horas de entrenamiento, tiro, defensa personal, tácticas operativas... Mas de 260 policías integran esta unidad de élite con tanta ilusión como la que dice tener el agente al que le alcanzó el disparo. “Su sueño siempre ha sido -nos dicen en su entorno- pertenecer al GEO”. Lleva mas de 4 años en ese grupo. 4 años y una bala. “Esperemos que en esta ocasión -dice un veterano de la casa- el ministerio del Interior ponga el resto: una medalla de las importantes” (de las que lucen muchos no siempre con razón) en el pecho de este policía que disparó, no mató y, encima, salvó su vida. Un GEO.

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