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El órdago de Rivera devuelve la presión a Sánchez para cerrar pactos

La interpretación más extendida en el PSOE es que C'S marca territorio para negociar

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera
Ricardo Rodríguez
@rrodriguezmaeso

Redactor Política Informativos COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:25

Las condiciones leoninas planteadas por Ciudadanos para alcanzar pactos en autonomías y municipios con el PSOE ha trasladado sobre Pedro Sánchez la presión para amarrar poder institucional. La posición de salida de los naranjas condicionando su apoyo a socialistas a una disidencia con el sanchismo es interpretada en la calle Ferraz como un “órdago”. Piensan que va de farol. El entorno de Sánchez cree que Albert Rivera está “marcando territorio”. Las fuentes consultadas por la Cadena COPE apuestan por aguardar acontecimientos y recuerdan las veces que el líder de Ciudadanos se ha desmentido a sí mismo.

Más allá de esa certeza, la idea naranja de conseguir que socialistas abjuren de su secretario general ha sido tachada de disparate, incluida por añadidura la pretensión de condicionar acuerdos a una defensa de un nuevo 155 en Cataluña. Más aún, cuando “tal despliegue del artículo de la Constitución ni siquiera forma parte de las atribuciones de un presidente autonómico”. Por lo pronto, en Ferraz, la comisión negociadora capitaneada por el secretario de Organización, José Luis Ábalos, mantiene las líneas abiertas con todas sus federaciones que les hacen llegar sus propuestas de pactos, mayoritariamente a nivel local.

Hasta el último giro de Rivera la estrategia del equipo de Sánchez ha estado concentrada en poner a cero el cuentakilómetros de la negociación con Ciudadanos, empezando por enfriar un Gobierno de coalición con Pablo Iglesias o por cegar cualquier entente con ERC en Barcelona o con Bildu en Navarra para poner a cero el cuentakilómetros de una negociación con Ciudadanos. A partir de aquí, el PSOE ha desatado a su vez presiones sobre Albert Rivera, aprovechando la voluntad de poner tierra de por medio con VOX, de cuyos votos depende el poder institucional en varias regiones y en numerosos ayuntamientos. 

Sobre el tablero, el alto mando socialista aspira a allanar un entendimiento con los naranjas en Aragón, Castilla y León, aunque en menor medida pues los de Santiago Abascal están fuera de la ecuación de un gobierno de derechas, o en Murcia. Eso sin hablar de capitales de provincia donde han ganado los socialistas pero están al albur de los naranjas como Zaragoza, Cáceres, Badajoz, Burgos, Albacete, Ciudad Real, Granada, Guadalajara, Huesca, Jaén, León o Palencia, entre otros muchos consistorios a lo largo y ancho del país.

La artillería desplegada en Madrid es asumida en la calle Ferraz como pólvora mojada. La mercancía de sumar a los naranjas a un apoyo de Ángel Gabilondo en la comunidad a cambio de aupar a Begoña Villacís a la alcaldía necesita del concurso de Más Madrid, las siglas de Manuela Carmena y de Iñigo Errejón, y, por tanto, carece a priori de recorrido. Así lo reconocen fuentes consultadas por la Cadena COPE, pero el PSM debe reivindicar su protagonismo como primera fuerza. En un gesto interpretable como de “desesperación” y en contra de la línea nacional, Gabilondo ha incluido a VOX en su particular ronda de contactos. 

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