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JUICIO PROCÉS (Crónica)

Marchena empuña el Código Penal

El magistrado Manuel Marchena rara vez toma notas en el cuaderno que tiene en el estrado, junto a su ordenador. Este miércoles lo ha hecho después de escuchar, casi en un susurro, la respuesta de un testigo: "No me acuerdo". Acto seguido, el árbitro del juicio del "procés" ha agarrado el Código Penal.,Libro en alto, el presidente del tribunal enciende el micrófono y lee el artículo 460 (sobre el falso testimonio) al responsable de Difusión de la Generalit

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 15:34

María Traspaderne

El magistrado Manuel Marchena rara vez toma notas en el cuaderno que tiene en el estrado, junto a su ordenador. Este miércoles lo ha hecho después de escuchar, casi en un susurro, la respuesta de un testigo: "No me acuerdo". Acto seguido, el árbitro del juicio del "procés" ha agarrado el Código Penal.

Libro en alto, el presidente del tribunal enciende el micrófono y lee el artículo 460 (sobre el falso testimonio) al responsable de Difusión de la Generalitat, Jaume Mestre, encargado de contratar las campañas publicitarias del 1-O.

Llevaba media hora contestando a un fiscal que le sacaba las respuestas con sacacorchos. Lo hacía con monosílabos, voz apenas audible y, sobre todo, con "no sé nada", "no lo sé", "no lo recuerdo" o, si acaso, "puede ser".

"Puede ser" que una empresa les perdonara 80.000 euros de unos spots del referéndum, "no sé" si la Conselleria de Presidencia ordenó que los anuncios los hiciera la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) después de que dos empresas se negaran, y "no sé nada" de los carteles del 1-O.

- Es evidente que hay algunas preguntas que usted está eludiendo.

- Sí.

Amedrantado por el 460, el propio testigo reconoce lo evidente, y Marchena le vuelve a recordar que se delinque no solo mintiendo, sino también con "respuestas absolutamente evasivas" como las suyas "en relación a preguntas muy concretas".

El fiscal le da entonces la ocasión de echarse atrás. "Voy a volverle a hacer una pregunta para darle otra oportunidad". Le pone así sobre la mesa la contradicción más evidente: una reunión con la presidenta de la CCMA, Núria Llorach, que ella reconoce y él había negado.

Pero el testigo, que fue cesado con el 155 y vuelto a poner en su puesto, se mantiene firme: "No". El fiscal continúa ante un Mestre que no pierde los nervios y repite los "no sé nada". Animado por el 460 de Marchena, decide pasar a la acción: "Pedimos a la sala que deduzca testimonio por un delito de falso testimonio".

El presidente del tribunal contesta que lo hará si, al final del juicio, se consigue probar que Mestre ha mentido con documentos o con la palabra de otros testigos. "Más allá de inexactitudes y respuestas evasivas, no sabemos si ha dicho la verdad". Y el interrogatorio prosigue con más "no lo recuerdo, no lo sé" y "no tengo ni idea".

La jornada número 16 del juicio del "procés" deja así el primer envite de Fiscalía contra un testigo. No es, sin embargo, el primer aviso de Marchena, que ya recordó a Teresa Guix, diseñadora de la web del referéndum, que no podía contestar con "no lo sé" porque estaba obligada a decir verdad.

A Mestre lo escucha muy atento el exconseller Jordi Turull. Dirigía el departamento (Presidencia) que pudo pagar esos anuncios. Sentado este miércoles detrás de su abogado, se inclina en ocasiones para hablar al letrado y se gira también para charlar con el exconseller de Exteriores Raül Romeva, a su lado y aludido, indirectamente, por el segundo testigo.

Albert Royo, que fue director del Diplocat, el organismo de "diplomacia pública" que supuestamente pagó observadores internacionales el 1-O, ha llegado al Supremo armado de papeles (que Marchena no le ha dejado leer) para contestar a "todas las preguntas" y "esclarecer cualquier duda".

No estaba obligado a hacerlo, ya que tiene un "estatus singular", le recuerda Marchena, como imputado en la causa abierta en Barcelona por la preparación del 1-O.

Royo enumera sin parar, uno a uno, los organismos privados que formaban parte del Diplocat (sindicatos, patronales, cajas de ahorros, universidades...) para minimizar el carácter público de este organismo, financiado al 90 por ciento por la Generalitat.

Diplocat, deja claro aunque no se le había preguntado, "no organizó ningún referéndum". Si en los centros de votación había "expertos" internacionales (que no observadores) el 1-O es porque tenían en marcha un "proyecto científico" para plasmar, "lo más neutral, frío, científico y profesional posible", la situación política de Cataluña. "Les dijimos que hablaran con el delegado del Gobierno".

Y si estaban el 1 de octubre en Barcelona, pagados por el Diplocat, es porque tenían "total autonomía" para hacer lo que quisieran. "Tenía que ser un proyecto científico intachable".

Con estos tecnicismos han finalizado dos horas y media de sesión (de las más cortas) en la que no han declarado dos de esos supuestos observadores. Viven en el extranjero y no han podido acudir al Supremo.

La noticia que supone la primera tarde sin juicio del "procés" marca, anuncia Marchena, el "punto y final" por este miércoles. Aviso a navegantes incluido.

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