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Los estudiosos de Unamuno y su bisnieto remarcan las imprecisiones de Amenábar en 'Mientras dure la guerra'

En COPE.es conocemos los motivos del enfrentamiento entre Millán-Astray y el escritor en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca

José Melero Campos
@ImparablesCope

Redactor y presentador del programa "Imparables Cope".

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 22:54

‘Mientras dure la guerra’, la nueva película de Amenábar estrenada el pasado viernes y que refleja la posición del escritor Miguel de Unamuno sobre la sublevación militar que dio lugar al estallido de la Guerra Civil, no ha dejado indiferente a los críticos. El 19 de julio de 1936 estalló la guerra en Salamanca, ciudad donde residía junto a su familia el escritor vasco. En un primer momento, Unamuno había manifestado su simpatía hacia los sublevados por su decepción con la República. Amenábar incluso revelaba en el filme que el propio escritor destinó 5.000 pesetas al alzamiento. Algo que critican algunos historiadores expertos en la vida y obra del personaje, dado que su sueldo como Rector de la Universidad salmantina apenas superaba a las 160 pesetas.

Francisco Blanco lleva estudiando desde 1973 lanzando publicaciones sobre Unamuno. Actualmente ostenta la presidencia de la Asociación de Amigos de Unamuno en la ciudad castellano-leonesa. En COPE.es, asegura no reconocer al escritor en la nueva producción de Amenábar: “Es cierto que, sorprendentemente, apoyó el golpe militar, pero su transformación contraria a Franco no se produjo el 12 de octubre de 1936, el Día de la Raza.

Blanco se refiere así al acto que tuvo lugar en el Paraninfo, donde Unamuno mantuvo un enfrentamiento con el fundador de la Legión, Millán-Astray, que además dirigía la oficina propagandística de Salamanca“Unamuno empieza a desencantarse de la sublevación el mismo 19 de julio cuando las tropas nacionales toman Salamanca y aparecen cinco muertos en la Plaza Mayor. Pocos días después vendrían las detenciones y posteriores fusilamientos de personas cercana a su entorno, y se va desencantando.”

Desde aquella calurosa jornada del 19 de julio, la represión en Salamanca fue brutal. Tanto es así que, para el historiador, no hubo guerra, pero la mínima disidencia “se resolvía en las tapias del cementerio.”

En ese contexto, se celebró el 12 de octubre de 1936 aquel acto con motivo del Día de la Raza, que a juicio de Blanco, está llena de imprecisiones y que no refleja lo ocurrido realmente en el Paraninfo de la Universidad: “Para empezar, es falso que Millán-Astray acudiera a casa de Unamuno para instarle a acudir al acto. Unamuno, como Rector, presidía el acto. Asistía en nombre de Franco.”

Un acto al que asistieron, además de Unamuno y Millán-Astray, la esposa de Franco, Carmen Polo y el Obispo de Salamanca, Enrique Plá. El orden en el que aparecían sentados, recogido en un documento gráfico, fue alterado por Amenábar: “Realmente Unamuno era quien presidía el acto en el centro. A su derecha se sentaba Carmen Polo, y a la izquierda el Obispo. Al extremo se encontraba el fundador de la Legión. Pues bien, en la película se ve que es Unamuno quien está al extremo”.

Según el especialista en la biografía y obra del autor vasco, Unamuno no tenía previsto hablar en el acto: “Así se lo confesó al Vicerrector, pero finalmente optó por hacerlo”. Sus palabras provocó la furia de Millán-Astray. Pero el motivo no fue la defensa de Unamuno a los vascos y catalanes o por su mítica frase, de dudosa autoría, “Venceréis pero no convenceréis”. No fue así. El historiador se muestra convencido de que el detonante fue el momento en el que Unamuno hizo referencia al intelectual filipino José Rizal, hacia quien Unamuno sentía gran admiración: “En todos los Días de la Raza y en diferentes artículos, Unamuno hacía referencia a este poeta que fue fusilado por las tropas españolas durante la guerra de la independencia de Filipinas respecto a España. Una guerra en la que participó Millán-Astray, cuando tan solo tenía unos 16 años de edad. Por ello, cuando Unamuno reivindicó su figura, Astray se puso hecho una furia”.

En cualquier caso, nadie puede saber con certeza, al menos a día de hoy, lo que se dijo en aquel acto. Un hecho que lamenta Francisco Blanco, que hace esta reflexión: “Si todos los discursos de aquel día se registraron taquigráficamente, ¿por qué no se publicaron las palabras de Unamuno? Yo estoy convencido de que se registró, porque había periodistas que cubrieron la información, tanto lo expuesto por Unamuno como por Millán-Astray. Yo tengo la teoría de que lo dicho por Unamuno pasó por las manos de la oficina de prensa y propaganda de los sublevados, controlada por Millán-Astray, que probablemente la vetaron”. El historiador se ha mostrado esperanzado de que algún día aparezcan esas notas, que aclararía todo este entuerto.

Por su parte el bisnieto de Unamuno, José María Quiroga, también a declaraciones en COPE.es, ha hecho referencia al momento de la película en el que Carmen Polo asistió a Unamuno para salvarle, dada la admiración que la esposa de Franco procesaba al escritor. Un hecho que no le parece creíble: “Es imposible que fuera así, porque Unamuno regresó a casa andando. Además, hay una famosa fotografía de la época en la que aparece Unamuno rodeado de militares con el brazo en alto, mientras se veía a Carmen Polo y a Millán-Astray marcharse en coche”.

Así las cosas, a día de hoy no se puede conocer lo que exactamente ocurrió en aquellas paredes aquel 12 de octubre. Ya en 1941, el escritor Luis Portillo (que estuvo exiliado en Londres) fue el primero en hacer referencia a esta disputa, pero no asistió al evento: “No se puede conocer lo que ocurrió con certeza, pero sí que se refleja en la película el espíritu, en el que Unamuno representaba la razón y Millán-Astray la fuerza”, apunta su bisnieto.

El padre de José María Quiroga sí aparece representado en el filme de Amenábar, como nieto del poeta. En 1936 tenía siete años. José María se emocionaba al ver las escenas de nieto-abuelo que dejó ‘Mientras dure la guerra’: “Se refleja al Unamuno que me contaba mi padre, como un ser entrañable, que le hacía figuritas de papel y dibujos… Para mí, la personalidad de Unamuno se refleja perfectamente”.

Aquel altercado en el Paraninfo marcó mucho a Unamuno, que falleció pocos meses después, debido a su edad avanzada: “Después de aquello le recibieron en el casino con abucheos, le destituyeron como cargo de Rector, le recluyeron en casa... De hecho, cuando un policía le seguía allá donde iba, Unamuno, resignado, se preguntaba dónde pensaría que iba a ir a mi edad.”

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