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Las peticiones de asilo de inmigrantes en Barajas se disparan un 600%

COPE entra en las salas de asilo del aeropuerto donde acaban muchos de los inmigrantes que intentan acceder a nuestro país 

 

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Redactor de informativos

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 19:29

Lo vemos cada día. Miles de personas desesperadas se embarcan en una patera junto a sus familias y, movidos por el libre funcionamiento de las mafias y de organizaciones de trata de seres humanos, se echan a la mar para buscar un nuevo futuro dentro de la Unión Europea. También vemos a diario a aquellos que buscan cualquier debilidad en las fronteras para tener una nueva oportunidad de vida en  territorio europeo. 

En nuestro país, la frontera más conocida es la que separa España de África en Ceuta y Melilla. Sin embargo la mayor frontera se encuentra en la capital, en Madrid. Se trata del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas por el que cada año transitan más de 50 millones de personas.

Muchos inmigrantes aprovechan esta vía, la aérea, para pedir asilo y así poder entrar en nuestro país. Lo que la gente desconoce es que en la Terminal uno del aeropuerto, en el piso más elevado, nos encontramos con el lugar destinado a estas personas. Allí los inmigrantes se sitúan en dos salas habilitadas con varias camas y el apoyo constante de operarios de la Cruz Roja. En el otro extremo se pueden ver tres pequeñas oficinas, un poco deterioradas por la antigüedad de la Terminal, donde los efectivos de la Policía Nacional hacen las entrevistas para realizar una primera valoración de cada uno de ellos.

Se encuentran con historias de todo tipo. Mujeres casadas a la fuerza, vendidas por las mafias, personas que han visto cómo descuartizaban a sus familiares, que están perseguidos por su raza, sexo o religión o que simplemente no pueden volver a su país por los problemas políticos que allí existen. “Es muy difícil escuchar historias tan duras narradas en primera persona” nos contaba uno de estos efectivos de la Policía. 

También las nacionalidades son muy variadas. Hay nigerianos, congoleños, venezolanos, nicaragüenses, hondureños… Aunque son los palestinos los que más llegan a esta frontera. Debido a que aterrizan en calidad de refugiado, en menos de 48 horas tienen el permiso para entrar en nuestro país. Normalmente el procedimiento recorre un plazo máximo de 7 días que culmina con la decisión de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) de quedarse o no en España.

Los mismos encargados de estas primeras entrevistas nos comentan que no dan abasto y que están desbordados. Las salas de asilo están completamente llenas y con la llegada del verano se espera que aumente el trasiego de estos inmigrantes. “El verano es terrorífico, muchas de estas personas aprovechan cualquier oferta de billetes a bajo precio para poder llegar a este aeropuerto” afirman. 

Los datos hablan por sí solos. El propio Comisario Jefe del puesto fronterizo del Aeropuerto, Jesús María Gómez Martín nos dice que existe un aumento de peticiones de asilo del 2016 al 2017 del 600% con cifras de alrededor de 5000 al año. Este 2018 ya son más de 1600 las peticiones, por lo que podríamos estar hablando nuevas cifras récord.

El trabajo diario de la Policía Nacional, junto con el de los efectivos de la Cruz Roja y de ONG como CEAR, permiten que cada día, entre el ir y venir de pasajeros, aviones, maletas y pasaportes, se pueda dar una nueva oportunidad a estas personas que buscan como pueden un futuro mejor.

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