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Expulsan a un miembro del jurado en el juicio contra Víctor Laínez

Por las manifestaciones de desaprobación que hacía cuando declaraba el acusado de matar a un hombre por llevar tirantes con la bandera de España

Expulsan a un miembro del jurado en el juicio contra Víctor Laínez

Javier Cebollada

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 4'Actualizado 23:16

El juicio del conocido como "crimen de los tirantes" ha vivido este lunes un hecho inesperado con la expulsión por la jueza de uno de los miembros del jurado, como pidió la defensa del acusado la semana pasada, un hecho, según el abogado de la familia, inédito en los 25 años de vigor de la ley del jurado.

Este lunes estaban previstos los informes y conclusiones finales de las acusaciones y de la defensa en el juicio por el supuesto asesinato de Víctor Laínez a manos de Rodrigo Lanza, pero ha comenzado con la expulsión de este jurado, el número 2, como pidió en el segunda sesión el abogado defensor, Endika Zulueta.

Entonces reclamó la recusación de este jurado por las manifestaciones de desaprobación que hacía cuando él mismo intervenía, e incluso le llegó a espetar "flaco favor le haces" cuando el abogado pidió que quitaran las esposas a su defendido durante el juicio.

La jueza decidió mantenerlo y aunque este jurado no ha vuelto a hacer manifestaciones en las sesiones, hoy ha decidido expulsarlo y sustituirlo por el primer suplente a pesar que el abogado de la defensa, Endika Zulueta, ha considerado que debió hacerlo en su momento y de la oposición de las acusaciones, hasta el punto de que el abogado de la familia de la víctima, Enrique Trebolle, ha asegurado que es la primera vez que se da en 25 años de vigencia de la ley del jurado.

Tras este inesperado relevo, las acusaciones en el juicio del conocido como "crimen de los tirantes" han mantenido que el acusado, Rodrigo Lanza, quiso matar a la víctima, Víctor Laínez, por motivos ideológicos.

La agresión ocurrió el 8 de diciembre de 2017 en el bar "Tocadiscos" del casco histórico de Zaragoza y las acusaciones la califican de asesinato por concurrir agravantes de alevosía, ensañamiento -en este caso no la fiscalía al entender que no se ha podido demostrar- y odio, y piden 25 años de prisión para Lanza, mientras que la defensa ha afirmado que Lanza no tuvo intención de matar a Laínez y que actuó en defensa propia motivado por un profundo temor a perder la vida.

Según manifestó Lanza en su declaración, agredió a Laínez movido por el miedo a la navaja que aseguró que blandía, después de intercambiar unas palabras con la víctima porque un amigo le advirtió de que era un "conocido fascista del barrio" que solía vestir tirantes con la bandera española.

Sin embargo, la fiscal ha argumentado que Láinez murió como consecuencia del ataque de Lanza por la espalda, "a traición", tras propinarle un golpe en la cabeza y porque al caer al suelo, ya semiinconsciente y sin capacidad de defensa alguna, lo "remata" con patadas y puñetazos de forma reiterada.

Ha insistido en que no le cabe "ninguna duda" de que la intención de Lanza era matar a la víctima y en que todos los testigos intuyeron que se debía a motivos ideológicos, ya que el acusado es un activo antisistema, además de una persona "muy impulsiva", como manifestaron las psicólogas del Instituto de Medicina Legal de Aragón que lo evaluaron.

"Hay personas que necesitan de muy poco para llevar a cabo determinados actos", ha aseverado la fiscal, quien ha rechazado que Lanza actuara en legítima defensa y por un miedo insuperable porque la víctima llevara una navaja.

De hecho, ha dicho, tras intercambiar unas palabras con Laínez salió del bar pero volvió a entrar en lugar de marcharse, algo que no tiene sentido si hubiera estado en situación de bloqueo o pánico porque la víctima "había desaparecido de su vista".

Por su parte, el abogado de la familia de la víctima, Enrique Trebolle, ha reiterado que Lanza dio un "golpe monumental" por la espalda a la víctima, "a traición", y después le propinó múltiples patadas y puñetazos en la cabeza y la cara hasta el punto de que el dueño del bar le dijo "para, para, que lo matas".

"Pero ya no había remedio, estaba agonizante", ha subrayado el abogado, quien ha enfatizado que hay que buscar "la verdad con mayúsculas" para hacer justicia y ésta ha quedado acreditada por "testigos valientes" y la confirmación de peritos.

Así, ha apuntado que Laínez falleció en el hospital cuatro días después de los hechos por las lesiones cerebrales causadas por la brutal paliza que recibió, porque Lanza "lo quiso matar", ya que primero lo derriba y luego "lo ejecuta" a base de patadas y puñetazos, y no por problemas cardíacos como aduce la defensa y descartaron los forenses.

Además, ha enfatizado que éste es un juicio "a la intolerancia", porque la muerte "brutal" de Laínez se produjo porque tenía "unas ideas determinadas", de ahí que pida la agravante de odio.

Una circunstancia que comparte la fiscal y también la acusación popular ejercida por Vox, por el abogado y diputado en las Cortes de Aragón David Arranz, quien ha hecho hincapié en el "error fatal" que supuso en estos hechos que el amigo de Lanza le dijera que Laínez era un "conocido fascista" y entendiera que su presencia en ese barrio era "una provocación".

Arranz ha defendido que no fue Laínez quien inició la discusión, que éste no llevaba una navaja, dado que es prácticamente imposible que Lanza no sufriera una sola herida, y que el golpe que el acusado dio a la víctima por la espalda y los puñetazos después cuando ya estaba en el suelo, para "machacarle la cabeza", se los propinó con un objeto que llevaba en la mano, aunque ha admitido que no apareció.

A petición del abogado de la defensa, por motivos personales, el juicio ha quedado aplazado hasta mañana, cuando será su turno y el del abogado en nombre del Gobierno de Aragón antes de que el jurado reciba el objeto del veredicto y empiece a deliberar.

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