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Cómo vivir en una calle que une dos ciudades que se encuentran confinadas

Esta es la situación de la calle La Unión, en la que una acera es de Mijas y la otra de Fuengirola

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Enric Fontcuberta

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 03:12

La Costa del Sol presenta la curiosa circunstancia de que las ciudades turísticas de Fuengirola y Mijas, más allá de compartir lindes, tienen calles comunes que pertenecen a ambos municipios, por lo que sus vecinos encuentran difícil cumplir las restricciones de movilidad decretadas por la Junta de Andalucía desde este martes.

Esta es la situación de la calle La Unión, en la que una acera es de Mijas y la otra de Fuengirola, por lo que -según las actuales limitaciones- un vecino no puede cruzar la calle para comprar el pan o ir a la carnicería como con normalidad hacía hasta ahora y, en su lugar, debe recorrer kilómetros en coche o autobús para ir a otro establecimiento dentro de los límites de su municipio.

También se da el peculiar caso de un establecimiento comercial de gran tamaño está construido sobre suelo de ambas localidades, de manera que si un cliente visita la sección de iluminación está en Mijas, pero si pasea por el área de decoración está en Fuengirola o puede entrar a su interior desde un municipio y salir del mismo establecimiento por la población vecina.

Al margen de lo anecdótico, estas situaciones resultan bastante complejas para los residentes, sobre todo para los más mayores, acostumbrados a comprar en “las tiendas de siempre” y que no terminan de tener claro cómo actuar.

Ambos equipos de gobierno locales coinciden en la necesidad de dar solución a un problema que afecta a vecinos de sendas localidades y en la imposibilidad que tienen para controlar que los ciudadanos crucen de una acera a otra, por lo que -de momento- no multarán a quienes lo hagan.

María Pérez, vecina del núcleo de población Las Lagunas, perteneciente a Mijas, que reside en la zona desde hace más de treinta años, ha explicado a Efe que cuando ha acudido este martes a efectuar la compra ha caminado por el lado de la calle que daba el sol, a pesar del calor, para no incumplir la ley.

Mientras, otros residentes seguirán haciendo su vida igual que hasta ahora, puesto que no están acostumbrados o no tienen cómo moverse fuera de su entorno habitual, aun a riesgo de que les impongan una multa. Los negocios de las zonas donde más se dan estas situaciones no han notado mucha diferencia entre el antes y el después de la entrada en vigor del cierre perimetral, "al menos de momento", explica a Efe Tony Lara, uno de los propietarios de una peluquería y salón de belleza, aunque señala que es el asunto "de moda" entre los clientes.

En respuesta a las demandas vecinales, el alcalde de Mijas, Josele González, propuso este lunes ir “de la mano” del municipio limítrofe, Fuengirola, para pedir a la Junta de Andalucía que ambas localidades se consideren como un solo núcleo urbano en cuestiones sanitarias y de movilidad. La solicitud la ha enviado Mijas a la Junta este martes y esperan tener respuesta lo antes posible, según ha anunciado a Efe el propio González.

Por su parte, el ayuntamiento de Fuengirola ha expresado su intención de apoyar la petición del consistorio mijeño, pero su solicitud se circunscribirá a la zona de Las Lagunas, Las Cañadas y algún otro punto concreto, ha explicado a Efe el primer teniente de alcalde de esta ciudad, Rodrigo Romero.

Ha precisado que Fuengirola considera que el resto de áreas del municipio vecino, como Mijas Pueblo, La Cala o sus urbanizaciones adyacentes, deben quedar fuera de esta petición con el objetivo de “no perturbar el espíritu de la norma preventiva autonómica y salvaguardar la seguridad sanitaria de sendas poblaciones”.

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