El 'balconing' cumple diez años en España

Cinco personas mueren de media cada año en España por esta práctica

El Ayuntamiento retirara los carteles que incitan al balconing colocados en Barcelona

Pie de Foto: Cartel que invita a los turistas a practicar balconing EUROPA PRESS

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Redactor cope.es

Madrid

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 01 sep 2018

Diez años han pasado. Sin duda, tiempo suficiente para entender que esta práctica debería haberse erradico. Pero nada más lejos de la realidad. Cada vez son más los jóvenes que optan por festejar su "euforia" de esta forma. E inevitablemente ampliar tanto los heridos como los fallecidos. Como si un solo caso no fuera suficiente para demostrar que es una auténtica necedad.

Por más impedimentos o recursos que han implementado tanto las autoridades de origen (porque sí, es una forma de festejo "tradicional" de los turistas) como las de destino (España), los casos han experimentado en 2018 una repunte que ya supera los ocurridos en todo 2017. No solo en víctimas mortales -donde gracias a la actuación en muchos casos de las autoridades se consiguió que no hubiera ninguna-, sino que también en heridos, donde se ha pasado de cinco casos a más de 12 sin tener en cuenta los fallecidos.

La práctica, por tanto, de saltar desde un balcón -cuantó más elevado, más heróico- a una piscina se ha extendido como una práctica lúdica entre los turistas que llegan a España desde 2008. Una forma perfecta para culminar una noche palagada, generalemente, de alcohol y drogas. Una mezcla que genera un clima propenso para cometer una imprudencia que ya ha provocado el fallecimiento de seis personas en 2018. Además de alrededor de unos 16 heridos.

Estimación de víctimas mortales en España por año

AñoNúmero de víctimas mortales
20143
20155
20165
20170
20186

El incremento de las víctimas mortales en 2018 sitúa el foco en las instituciones que no encuentran la vía por la que erradicar esta actividad. Y más tras el receso expermentado en 2017 que de una forma u otra ha generado un inmovilismo en la elaboración de medidas de prevención. Unas que en muchas ocasiones requieren de la colaboración de establecimientos externos a la administración que no están por la labor porque sostienen interéses lucrativos que se enfrentan directamente con las demandas de las autoridades.

Acabar con este "tradicional" festejo es ya una prioridad. Por sus consecuencias, pero, sobre todo, por su carácter incomprensiblemente seductor que genera adeptos fuera de nuestras fronteras. Eso sí, la práctica, mejor, dentro.

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