La Asamblea Nacional Catalana: El fondo social del independentismo

El pago de fianzas a través de la Caja de solidaridad ha puesto a la Asamblea Nacional Catalana en el punto de mira

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COPE.ES

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 27 ago 2018

La Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha sido la encargada de pagar los 75.000 euros que los juzgados alemanes exigían a Carles Puigdemont a cambio de su libertad condicional. En un tuit que publicaban el jueves 5 de abril afirmaban, además, que con esta cifra ya habían llegado a los 4 millones de euros pagados en fianzas a políticos catalanes enviados a prisión desde noviembre de 2017.

La expresidenta del Parlament Carme Forcadell fue la primera de ellos en salir de prisión con su fianza resuelta, de 150.000 euros. Y tan solo unos días después cuatro parlamentarios catalanes (Anna Simó, Lluís Guinó, Ramona Barrufet y Lluís Corominas) evitaban entrar en la cárcel gracias a los 100.000 euros que había aportado la asociación.

En el mes de diciembre de 2017, la ANC intervenía para pagar los 600.000 euros que costaba la liberación de cuatro consellers independentistas: Josep Rull, Jordi Turull, Raül Romeva y Carles Mundó. El último caso conocido es el de la actual secretaria general de ERC, Marta Rovira, que en febrero de este año aportó los 60.000 euros recaudados por la propia asociación para hacer frente a la fianza del juez.

¿Cuál es el papel de la ANC?

La Asamblea nació en 2012 como una joven asociación civil catalana financiada con las cuotas de sus socios, con las donaciones y con la venta de merchandising independentista. Lleva desde sus inicios promoviendo manifestaciones sociales por Cataluña, y desde abril del año pasado guarda una Caja de solidaridad con donaciones de sus socios para “responder a las represalías del Estado contra el patrimonio” de los independentistas catalanes encarcelados. En septiembre de 2017, por ejemplo, logró recaudar 2 millones de euros de los 5,2 millones de fianza que el juez exigía a Artur Mas por la organización del 9-N.

Sin embargo, una inspección fiscal de Hacienda a la ANC en 2016 puso sobre aviso al ministro Cristobal Montoro sobre posibles irregularidades en su financiación. Esto hizo crecer la sospecha de que la asociación podría funcionar como subterfugio del Govern para financiar sus actividades independentistas evitando las acusaciones de malversación de fondos. No solo eso, sino que el Gobierno baraja la posibilidad de que los fondos de la ANC sirvan para pagar la estancia de Carles Puigdemont en el extranjero.

De momento la relación entre ambos ya ha sido establecida, por ejemplo, con el viaje multitudinario que organizó la asociación hacia Bruselas, para el que contrató 5 vuelos chárter y un gran grupo de autobuses que partía desde 70 localidades. Otras medidas también han contribuido al recelo, como el pago de su fianza en Alemania o la publicación de vídeos institucionales del expresident en las asambleas ordinarias de la ANC.

La ANC y el referéndum catalán

En febrero de este mismo año se revelaban sus cuentas, una vez su líder Jordi Sánchez (el principal candidato a presidir la Generalitat a día de hoy) fuera encarcelado. Según Libertad Digital, la ANC gastó desde noviembre de 2017 en empresas de autobuses 300.000 euros, en imprentas y copisterías casi 69.500 euros, en empresas de publicidad cerca de 560.000 euros o en logística para eventos en torno a 177.000 euros.

En total, se han podido identificar 1.5 millones de euros en gastos que podrían tener relación directa con la celebración del referéndum. El gasto más destacado es el de la extensa campaña de publicidad que dirigieron en colaboración con Ómium, antes y después del 1 de octubre, y en el que invirtieron unos 560.000 euros. De esta iniciativa surge el famoso vídeo de Help Catalonia.

Los pagos de fianzas que la ANC está llevando a cabo desde septiembre de 2017, la opacidad de sus cuentas, la organización de actos independentistas fomentando la votación en el referéndum del 1-O y la participación de altos cargos en la dirección de la organización (Carme Forcadell era presidenta hasta 2005, cuando fue sustituida por Jordi Sánchez) convierten a la Asamblea Nacional Catalana en un baluarte importante del exGovern, en especial con su Caja de solidaridad. Es así como ha ido convirtiéndose poco a poco en el fondo social del movimiento independentista en Cataluña.

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