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El pasado de Otegi: su ascenso en ETA, condenado por secuestro y lo que dijo cuando mataron a López de Lacalle

Con apenas 19 años, el actual coordinador general de Euskal Herria Bildu, se consolidó en la banda terrorista ETA político-militar, desde donde pasó a ETA militar

Arnaldo Otegi: su ascenso en ETA, el secuestro de Luis Abaitua y el intento de recostrucción de Batasuna

Madrid

Tiempo de lectura: 5'Actualizado 07:36

La historia de Arnaldo Otegi (Guipúzcoa, 1958) es el relato de ETA, derrotada gracias a la estoica labor de la Guardia Civil y los poderes del Estado de Derecho. Con apenas 19 años, el actual coordinador general de Euskal Herria Bildu, se consolidó en la banda terrorista ETA político-militar, desde donde pasó a ETA militar. Su carrera criminal como pistolero de ETA había comenzado.

Muy pronto, en 1977 tuvo que emprender su huida a Francia desde su localidad natal, la guipuzcoana Elgóibar, en el País Vasco, tras conocerse su vinculación con un comando de ETA responsable de varios atentados como la explosión de una gasolinera, además de multitud de robos de vehículos a mano armada y del asalto al gobierno militar de San Sebastián. Este comando también protagonizó el asalto a un hospital para liberar a un miembro de la banda criminal.

El secuestro de Luis Abaitua

En febrero de 1979, Arnaldo Otegi participó en el secuestro del director de Michelín en Vitoria, Luis Abaitua, ingeniero, director de la planta de Michelin en Vitoria, de 48 años, casado y con seis hijos, quien permaneció secuestrado durante diez días en un zulo, en medio del monte de Elgóibar. Las dimensiones del antro eran similares a las del que se utilizó para el funcionario de prisiones Ortega Lara, 2,5 metros de largo, 1,5 de ancho y 1,80 de alto, con entrada disimulada por arbustos y ramajes.

El secuestro tuvo lugar a las 13.45 horas del 19 de febrero de 1979 en Vitoria. Arnaldo Otegi Mondragón, al que llamaban el Gordo, y otro terrorista llamado Luis María Alkorta Maguregi, alias el Bigotes, “dando cumplimiento a las consignas y órdenes recibidas de la cúpula de ETA pm”, cogieron a Luis Abaitua, que se dirigía a su casa, le obligaron a introducirse en el coche que otros terroristas del comando habían robado, le quitaron el reloj, le taparon los ojos con “algodones y gafas oscuras” y le condujeron por diversas calles de la ciudad, “efectuando paradas y cambios de automóvil”, hasta llevarlo “a un monte en las proximidades de Elgóibar”.

Luis Abaitua fue liberado el 1 de marzo de ese año. Sacaron a Abaitúa del zulo, con los ojos vendados y lo trasladaron en automóvil, durante largo espacio de tiempo, hasta las proximidades de Vitoria, donde sobre la una de la madrugada fue puesto en libertad.

En el fallo de la sentencia se indica que “debemos condenar y condenamos a Arnaldo Otegi Mondragón y Luis María Alcorta como autores y criminalmente responsables de un delito de detención ilegal ya definido, sin la concurrencia de circunstancias modificativas, a la pena, para cada uno de ellos, de seis años y un día de prisión mayor, accesorias de suspensión de todo empleo o cargo público y privación de derechos de sufragio, durante dichas condenas y al pago de las costas en la proporción correspondiente, debiendo indemnizar, por la vía civil, conjunta y solidariamente entre sí y con el resto de los condenados, a Luis Abaitúa Palacios en cien mil pesetas por daños físicos y morales”. Según los familiares de Abaitua, que falleció en 1992, han asegurado en varias entrevistas que esa deuda nunca fue saldada.

Arnaldo Otegi: su ascenso en ETA, el secuestro de Luis Abaitua y el intento de recostrucción de Batasuna


Otegi y su ascenso en Batasuna

El que fuera secretario general de Sortu y portavoz de Batasuna se le llegó a relacionar también con otros tres secuestros: los de los diputados de UCD Gabriel Cisneros y Javier Rupérez, y el de Javier Artiach, presidente de la fábrica de galletas que lleva su apellido.

En estos casos, fue absuelto por falta de pruebas. En 1993 quedó en libertad, y para entonces la izquierda abertzale ya tenía engrasada su puerta giratoria: la que le llevaría a la primera fila de Herri Batasuna.

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Una vez que formó parte de la izquierda nacionalista vasca, su ascenso fue fulgurante. En 1994 se presentó por primera vez a unas elecciones, aunque no consiguió escaño. El escaño lo alcanzaría en 1995 en el Parlamento vasco gracias al abandono de la diputada Begoña Arrondo, condenada por colaborar con ETA. Dos años más tarde, en 1997, tras la detención en bloque de la dirección de Herri Batasuna, Otegi entró a formar arte de la Mesa Nacional como portavoz.

El actual coordinador general de Euskal Herria Bildu había completado su escalada a la cúspide del brazo político de la banda criminal ETA. Como escribió Fernando Savater, era “un terrorista en comisión de servicios”.

Otegi y su justificación del asesinato del periodista López de Lacalle

Tan solo dos días después del asesinato del periodista de El Mundo José Luis López de Lacalle a manos de ETA, Arnaldo Otegi no sólo no condenaba la brutal ejecución, sino que su posición de frialdad ante tal atentado no dejaba lugar a la duda: matar al mensajero de la libertad y la democracia, en el sentido más literal de la expresión.




Otegi declaró que, con el asesinato de López de Lacalle, “la organización pone sobre la mesa el papel de los medios de comunicación y de determinados profesionales de esos medios que, a juicio de ETA, plantean una estrategia informativa de manipulación y de guerra en el conflicto entre Euskal Herria y el Estado”. El líder abertzale decidió practicar una de las especialidades de la izquierda nacionalista vasca: culpar al asesinado de su propio asesinato.

Años más tarde, en una entrevista con Jordi Évole, la posición de Otegi sobre el asesinato de Lacalle no había cambiado. “¿Matar a un periodista es una forma de poner un tema sobre la mesa?”, preguntó Évole. “Desde el punto de vista de ETA sí, desde el punto de vista de ETA sí. Otra cosa es la opinión que tú puedas tener, pero desde el punto de vista de ETA sí”, confesó el exetarra.

Tres meses después del crimen del afamado periodista de El Mundo, el 8 de agosto de 2000, cuatro terroristas de ETA murieron en Bilbao al estallar el artefacto explosivo que transportaban con la intención de atentar en los próximos días. Arnaldo Otegi se apresuró, una vez más, a marcar su posición y mostró sin circunloquios “su solidaridad humana y política” con la “muerte de estos cuatro compañeros”.

Otegi no dudó en defender que “el futuro de este país lo vamos a conquistar peleando y luchando”. Dicho y hecho. Los pistoleros de ETA asesinaron ese mismo día al presidente de la patronal guipuzcoana, José Mari Korta, y al día siguiente al subteniente del Ejército de Tierra Francisco Casanova.

El 'caso Bateragune': un intento para la reconstrucción de Batasuna

Arnaldo Otegi ha pasado buena parte de su trayectoria política entre los juzgados y el parlamento vasco. En total ha sido encarcelado en cinco ocasiones, la última de ellas, a cuenta del caso Bateragune.

El caso Bateragune fue un proceso judicial contra varios miembros de la izquierda abertzale por integración en organización terrorista acusados de intentar reconstruir el partido ilegalizado Batasuna para formar una “alianza independentista” siguiendo órdenes de la banda terrorista ETA en 2008. Arnaldo Otegi y otros cuatro dirigentes de la izquierda abertzale fueron condenados en 2012 por el Tribunal Supremo a entre seis y seis años y medio de cárcel.

Otegi y el resto de condenados (Rafael Díaz Usabiaga, Miren Zabaleta, Arkaitz Rodríguez y Sonia Jacinto) en el “caso Bateragune” recurrieron en amparo ante el TC la decisión del Tribunal Supremo de repetir el juicio después de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo anulara las condenas al apreciar falta de imparcialidad en el tribunal.

Sobre este caso, hace apenas unas semanas, el Tribunal Constitucional acordó la suspensión de un nuevo juicio a Arnaldo Otegi por el “caso Bateragune” hasta que se resuelva su recurso de amparo. Así lo decidió el Pleno del tribunal de garantías al acceder a la medida cautelar instada por el líder de EH Bildu para impedir que “se produzca un perjuicio irreparable” si finalmente es juzgado de nuevo por intentar reconstruir la ilegalizada Batasuna.

Otegi también fue condenado a 15 meses de prisión por enaltecimiento del terrorismo y se libró de la causa de las “herriko tabernas” porque ya había sido juzgado por pertenecer a la banda terrorista ETA.

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