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Abrir las ventanas es más importante que limpiar las mesas: qué significa que haya transmisión aérea

Los nuevos hallazgos sobre la transmisión del coronavirus obligan a cambiar las precauciones para evitar un contagio

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Javier Martínez
@jmartinezrei

Redactor de COPE.es 

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:30

Mascarillas, distancia y lavado de manos. Son los tres gestos con los que las autoridades han machacado a los ciudadanos durante meses, y a los que ahora hay que sumar uno nuevo, más importante quizá que todos ellos: ventilación.

Abrir puertas y ventanas cada poco tiempo, especialmente en los lugares donde hay muchas personas es una de las medidas más importantes que se pueden tomar para frenar los contagios de coronavirus.

A pesar de que Fernando Simón lo negó hace unos días, la transmisión por vía aérea (por los llamados aerosoles), los principales investigadores de la enfermedad en Estados Unidos han publicado una carta en Science en la que se apunta quelos aerosoles no solo son una fuente demostrada de contagio, sino la principal vía de contagio de la enfermedad.

Esto explica por qué los principales eventos de transmisión han sido lugares cerrados y con muchísima gente, especialmente aquellos en los que se hace deporte, se canta o se habla muy alto.

¿Qué significa la transmisión por aerosol y por qué es diferente que la transmisión por gotitas?

Durante los primeros meses, se pensaba que el coronavirus se transmitía principalmente a través de gotitas (al estornudar, toser y hablar) que se quedan sobre las superficies y que al tocar con las manos introducimos en nariz o boca. Esta era la hipótesis inicial y de ahí la incidencia en el lavado de manos y en la limpieza de mesas, pomos y demás superficies durante los primeros meses de la pandemia. Por eso también se popularizó el uso de pantallas faciales y la distancia de seguridad de dos metros.

De ahí que se hayan popularizado medidas como la omnipresencia de los geles hidroalcóholicos o la limpieza casi permanente de mesas en establecimientos hosteleros.

Pero ahora se sabe que hay una amenaza al menos tran grande como esas gotitas, si no mayor: la transimisión aérea. Pequeñas partículas que expulsamos al hablar y al respirar y que pueden quedar flotando en el aire durante muchos minutos, especialmente en lugares cerrados.

Esta transmisión por aerosol cambia la forma en la que percibimos la distancia de seguridad y también refuerza el uso de mascarillas. Con la información que tenemos ahora, la distancia de un metro y medio no protege en absoluto en espacios cerrados, mucho menos si no se usa mascarilla.

La transmisión por aerosoles hace que además sea posible contagiarse incluso de alguien que ya no está en la habitación, especialmente en lugares pequeños y cerrados, como los ascensores. Eso hace especialmente importante usar mascarilla en estos lugares.

Abrir la ventana, una medida barata y muy efectiva

La ventaja de la transmisión aérea es que se puede reducir muy fácilmente con un simple gesto, más sencillo aún que limpiar continuamente las mesas y superficies: abrir las ventanas cada pocos minutos y dejar que el aire se renueve periódicamente. Una medida que cada vez será más necesaria si queremos evitar que el invierno y la acumulación de gente en interiores dispare los contagios.

Esto es menos importante en viviendas, donde prácticamente siempre están las mismas personas, pero es fundamental en lugares con mucha gente, como restaurantes, bares, colegios y oficinas, donde ventilar cada poco tiempo es una medida indispensable para evitar contagios. Aunque haga frío.

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