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Los indecisos, clave para ganar unas elecciones

Los candidatos han invertido los últimos días de campaña en convencer a quienes no tienen claro su voto

ELECCIONES GENERALES

10-N, elecciones generales.EFE

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 02:43

La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que conocimos el 29 de octubre, a tan solo 13 días de las elecciones generales, subraya la existencia de un alto porcentaje de votantes que aún no han decidido el signo de su voto. Casi una tercera parte de los ciudadanos con derecho a voto, que tienen pensado participar en las elecciones generales del domingo 10 de noviembre, el 32,3 por ciento, están indecisos. Con este dato entre las manos, los responsables de las campañas de los distintos partidos han hecho del movilizar y atraer el voto de los indecisos, su caballo de batalla de los últimos días.

Pero hay que tener en cuenta que las consultas del CIS se realizaron entre el 21 de septiembre y el 13 de octubre cuando aún no se había hecho pública la sentencia del procés ni se habían producido los disturbios en Cataluña, no se habían exhumado los restos de Franco del Valle de los Caídos y, no se había celebrado el detate televisivo de los cinco principales candidatos, acontecimientos que pueden haber cambiado el sentido del voto de algún que otro ciudadano.

Los candidatos momentos previos al comienzo del debate

Los candidatos momentos previos al comienzo del debate. EFEJuan Carlos Hidalgo

“Hoy un votante no vota a un partido solamente, sino que también lo hace a una futura coalición. Por eso sería fundamental que los partidos fuesen rotundos con sus estrategias pactistas en la campaña electoral, y, si luego no se cumplen, el electorado está en todo su derecho de castigar su elección”, asegura Oriol Alonso Cano, profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Porque no podemos olvidar que en las últimas elecciones generales desde el 2015 no se han conseguido mayorías suficientes para gobernar en solitario o con pactos puntuales, lo que obliga a quien quiera gobernar a saber pactar. Lo tenemos muy reciente, la falta de acuerdos, es más, incluso los desacuerdos, han obligado a Pedro Sánchez a convocar elecciones seis meses después de las anteriores generales de abril. La cruda realidad le puso en la misma tesitura en la que se vio, tras la cita del 20 de diciembre de 2015, Mariano Rajoy. El entonces presidente del PP y candidato a la presidencia del Gobierno tuvo que volver a convocar elecciones, un hecho sin precedente en los últimos 40 años, desde la Transición.

Sánchez esconde sus cartas y mantiene la incognita sobre futuros pactos

En varias ocasiones (durante el debate en televisión), el candidato del Partido Popular, Pablo Casado, preguntó a  Pedro Sánchez si pensaba pactar con los nacionalistas catalanes, con Torra y con Junqueras después del 10-N. Y, por las mismas veces, el candidato del Partido Socialista, obvió la pregunta, bajó la mirada hacia los folios y se aferró con ambas manos al atril.

Reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra

Reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra en Pedralbes. Imagen de archivo. EFEToni Albir

Este silencio o el no contestar le puede acarrear a Sánchez algún disgusto, porque como asegura el profesor Alonso Cano, "las dudas del electorado aparecen también a la hora de asegurar el sentido y efecto deseado de su voto, dado el carácter voluble e interesado de los partidos a la hora de establecer alianzas postelectorales" porque “la cuestión no está en cuántos partidos haya, sino si el voto, en última instancia y por la necesidad de establecer pactos debido a la actual dinámica electoral y parlamentaria, beneficiará indirectamente a un partido que está en las antípodas ideológicas o simplemente del deseo del votante”.

El desencanto de los electores

A esa incertidumbre sobre futuras alianzas que pueden no representar sus intereses, se une el desencanto de los votantes con la clase política. “La ciudadanía, más que desencantada, está harta, porque observa que sus representantes hace muchos años que ya no la representan y siguen sin hacerlo”, explica el profesor  de la UOC, Oriol Alonso Cano. Para el experto, esta situación negativa podría alimentar la abstención este domingo.

El debate a cinco puede haber decantado el voto de algunos indecisos

 El debate a cinco puede haber decantado el voto de algunos indecisos

“Hay una crisis de la autoridad representativa en la clase política. Prueba de ello son, entre otros muchos, los datos de ciudadanos que han rechazado recibir propaganda electoral en sus domicilios”. Según el profesor, existe la certeza de que “la clase política está absolutamente alejada de los intereses reales de la ciudadanía, como si ambos vivieran en esferas completamente inconmensurables lo que genera un espacio de desconfianza para con la clase política” que explica el posible aumento de la abstención y que está, también, detrás de la indecisión.

Un desencanto que "se puede transformar en desmovilización”, afirma Iván Serrano Balaguer, investigador del Internet Interdisciplinary Institute (IN3). Para el politólogo, este domingo electoral comprobaremos qué y quién ha “movilizado o desmovilizado más” en estos comicios. “Seguramente el electorado del PP y de Vox va a estar más movilizado con cuestiones de identidad nacional española, donde para el PSOE, aunque intenta marcar su perfil duro en lo que se refiere a la cuestión territorial,  no es un campo en el que sea el actor más fuerte”.

Apunta Iván Serrano que si “el escenario que se dibuja para después de las elecciones es incluso mucho más abierto que el que había anteriormente, el PSOE, Podemos y sobre todo, Ciudadanos, pensarán que quizá no ha sido tan buena idea repetir elecciones como pareció en su momento”.

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