Ramón Vallés, piloto de avión comercial, sobre el uso de la inteligencia artificial en la aviación: “Sin supervisión humana, es muy peligroso y muy grave”
Ramón Vallés, con más de 30 años de experiencia, denuncia que la industria aérea europea baraja reemplazar a los pilotos por tecnología sin valorar el coste en seguridad

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Madrid - Publicado el - Actualizado
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El avance de la inteligencia artificial en el mundo de la aviación ha encendido las alarmas de los profesionales del sector. Ramón Vallés, un piloto con más de tres décadas de experiencia, ha expresado en el canal de YouTube @rocaproject su profunda preocupación ante la posibilidad de que la IA no llegue para sumar, sino para restar. Según Vallés, ciertas voces en la industria aeronáutica europea están promoviendo que la tecnología sustituya a los pilotos, una idea que califica de "muy peligrosa y muy grave". Su rechazo es frontal: "No me gusta", afirma, porque se está planteando un reemplazo en lugar de una colaboración.
La seguridad no es un coste
Vallés desmonta el argumento económico que podría justificar la eliminación de un piloto en la cabina. "¿Cuál es tu beneficio económico? ¿Ah, pago un sueldo menos? Ya, coño, pero la seguridad tiene un precio", razona el experto. Insiste en que la seguridad debe ser considerada siempre como "una inversión" y nunca como un coste. Para las aerolíneas, explica, "lo que realmente sale caro es tener un accidente", por lo que escatimar en la seguridad de los vuelos es una lectura que, en su opinión, "no existe".

La seguridad es una inversión, no hay que verlo nunca como un coste"
Piloto y comandante
El piloto critica duramente la mentalidad que ve el entrenamiento, como las sesiones en simulador, como un gasto en lugar de una pieza clave de la seguridad. "Que alguien se plantee que la inteligencia artificial, en lugar de sumar, venga a restar, me niego", sentencia con rotundidad. Para Vallés, existen numerosos argumentos y ejemplos reales que demuestran los riesgos de depender exclusivamente de la tecnología en situaciones críticas, desechando la pericia y el juicio humano.

El factor humano, insustituible
El núcleo de su argumentación reside en las limitaciones inherentes de la IA. Según Vallés, "la inteligencia artificial nunca va a tener el poder emocional de una persona para tomar decisiones de este tipo, de carácter ético". La tecnología, explica, se basa en una lógica inflexible donde "dos y dos son cuatro", incapaz de gestionar los matices y las consideraciones morales que un ser humano puede aplicar en una emergencia. Esta capacidad para tomar decisiones complejas es, para él, la principal barrera para la sustitución de los pilotos.
La inteligencia artificial nunca va a tener el poder emocional de una persona"
Piloto y comandante
Finalmente, Ramón Vallés expresa su deseo de que la razón impere en la industria. Confía en no presenciar este cambio durante su carrera –"como piloto no lo veré"– y, sobre todo, espera no vivirlo como pasajero. Su mensaje es una llamada a la cordura para que "el éxito de la viabilidad económica" de las compañías aéreas no se base en eliminar una figura tan crucial como la del piloto, poniendo en riesgo el pilar fundamental de la aviación: la seguridad.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



