Juan, hostelero: "Con una hamburguesería puedes facturar tranquilamente por día 2.000 o 2.500 euros, pero la inversión está en 150.000 o 200.000"
El youtuber Adrián G. Martín enfrenta en su último vídeo a dos gigantes de la restauración para desvelar cuál de los dos negocios es el más rentable
Juan, hostelero
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Hamburguesería versus pizzería. El popular youtuber Adrián G. Martín ha decidido enfrentar a estos dos colosos de la restauración, no por su sabor, sino por su rentabilidad. En su último vídeo, analiza en seis "batallas" —inversión, operativa, clientes, márgenes, escalabilidad y sacrificios— cuál de los dos modelos de negocio es más rentable, contando con el testimonio de Juan, propietario de varias hamburgueserías, y Gerardo, al frente de una pizzería.
La inversión inicial: una diferencia clave
El primer campo de batalla es la inversión necesaria. Para montar una pizzería "bonita", Gerardo estima que se necesitan unos 40.000 euros, sin contar un posible traspaso. En cambio, Juan, para una hamburguesería, eleva la cifra a "150.000 o 200.000 euros", debido a una mayor necesidad de maquinaria e infraestructura. Ambos coinciden en que el tiempo de recuperación de la inversión se sitúa en torno a un año y medio o dos años con un volumen de ventas normal.
A la hora de ajustar el presupuesto, los dos hosteleros tienen claro en qué no se debe escatimar. "En maquinaria", afirma Juan, porque "teniendo buena maquinaria puedes dar un buen servicio y una buena calidad". Gerardo está de acuerdo y destaca tres elementos fundamentales: "el horno, la amasadora y el producto". Subraya que "la calidad de los ingredientes es fundamental" y desaconseja intentar ganar mucho ofreciendo un producto barato.
Además del truco del agujero, existen otras recomendaciones que ayudan a potenciar el sabor y la textura.
Operativa y personal, el gran reto diario
La gestión diaria revela grandes diferencias. Una hamburguesería como las de Juan implica un trabajo de 24 horas, con un equipo de unas 10 personas por local más el personal del obrador. Por otro lado, Gerardo explica que en su pizzería dos personas bien organizadas pueden realizar un "muy buen trabajo" en jornadas de 9 o 10 horas. Esta diferencia en la gestión de equipos es un desafío que resuena en todo el sector, como reflejan testimonios de otros hosteleros que lidian con la dificultad de encontrar personal comprometido.
La capacidad de producción también es muy distinta: mientras una pizzería puede sacar unas 30-35 pizzas por hora, una hamburguesería puede alcanzar las 100-120 hamburguesas en el mismo tiempo. Sin embargo, el mayor reto para ambos es el mismo. Juan lo tiene claro: "Si te digo la verdad, es personal, es difícil encontrar buen personal y que te rinda como toca". La importancia de una buena selección de personal es clave para evitar problemas de actitud que afecten al equipo.
Es difícil encontrar buen personal y que te rinda como toca"
Facturación y rentabilidad: ¿dónde está el dinero?
En términos de costes, producir una hamburguesa con producto propio se sitúa entre 4 y 5 euros, según Juan. Una pizza margarita, la más básica, tiene un coste de producción de 5 o 5,50 euros, incluyendo todos los gastos. Sin embargo, la rentabilidad por producto es mayor en las pizzas menos elaboradas, donde el margen puede alcanzar el 40-50%, mientras que el ticket medio de una hamburguesería, de entre 21 y 25 euros por persona, deja un margen de entre el 15% y el 18%.
El motivo por el que la pizza Margarita tiene ese nombre: "Fue un homenaje..."
La gran diferencia aparece en la facturación total. Juan afirma que "una hamburguesería puede facturar tranquilamente por día 2.000 o 2.500 euros". En contraste, una pizzería puede empezar facturando entre 800 y 1.000 euros diarios. Esta capacidad de generar un volumen de ventas muy superior es lo que, según el análisis del vídeo, inclina la balanza a favor de la hamburguesería en el apartado de rentabilidad.
La escalabilidad y el sacrificio personal son los últimos puntos de la comparativa. Ambos negocios son escalables, pero el error más común, según los hosteleros, es "bajar la calidad del producto" para ganar más. A nivel personal, el sacrificio es enorme en ambos casos, implicando largas jornadas y renuncias a la vida familiar. Juan lo resume como "dejar aparcada un poco nuestra vida personal para poder explotar los tres negocios a la vez".
Dejar aparcada un poco nuestra vida personal para poder explotar los tres negocios a la vez"
Al final, la motivación que les impulsa a seguir es la misma: la satisfacción del cliente. "Venir a un local y verlo lleno de gente cada día, esto es lo que más nos motiva", confiesa Juan. Gerardo coincide, destacando "la felicidad de la persona cuando salen y entran" y el valor de las buenas reseñas. El resultado final del análisis da como ganadora a la hamburguesería, pero concluye que ambos pueden ser negocios excelentes con la gestión adecuada.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.