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Takashi Miike quiere volver a la violencia extrema: "Me he cansado del cine 'light'"
Rosa Díaz
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Rosa Díaz
El cineasta japonés Takashi Miike ha dicho este viernes que, a sus 64 años, está cansando "del estilo 'light'" que impone la necesidad de llegar al gran público y ha expresado su intención de "volver al punto de origen", que en su caso significa incrementar la dureza de las escenas violentas.
"A medida que los presupuestos aumentan es necesario llegar a más espectadores y eso significa que la película tiene que tener menos violencia", ha lamentado en el Festival de Cine Fantástico de Sitges (Barcelona) el realizador que se hizo famoso en los años noventa con la sangrienta "Shinjuku Triad Society".
A pesar de que estas palabras expresan un deseo que Miike espera hacer realidad en sus próximos proyectos, el film que este viernes ha presentado en Sitges, y con el que espera cerrar esta etapa 'light', es un 'thriller' bañado en sangre.
Quizás no hay escenas tan duras como en otras de sus películas, pero la historia empieza con una mujer que se suicida cortándose el cuello, rodeada de una cincuentena de niños muertos.
La segunda escena es un accidente de coche en el que el conductor también acaba decapitado y después aparece un monstruo que mata a sus víctimas con un hacha.
En los siguientes minutos la acción se relaja para presentarnos al protagonista, una abogado de éxito que interpreta la estrella de pop nipón Kazuya Kamenashi.
"El 80 por ciento de los personajes que aparecen en la película son psicópatas -ha aclarado el director-, pero no psicópatas estandarizados, sino que funcionan de forma distinta".
El actor ha recordado que, cuando supo que tenía que interpretar a un asesino se preparó para escenas explosivas, pero Takashi Miike le explicó "que esa no era la idea, que buscaba algo más neutro, más tranquilo y pausado", ha relatado.
"Me interesa el drama humano del psicópata", ha aclarado el director, un maestro del género, que tiene en su haber películas como "Audition" (1999), "Ichi the Killer" (2001) y "Gozu" (2003).
Kazuya Kamenashi es seguidor del cine de Miike y esperaba un rodaje duro en el que correrían ríos de sangre, según ha reconocido en rueda de prensa, pero "todo fue muy tranquilo".
"Espero que el director me vuelva a llamar para hacer otra película y que la próxima sea más 'hard'", ha dicho en tono de broma.
Miike trabaja en varios futuros proyectos a la vez en Corea, Japón y Hollywood, de los que todavía no puede hablar, aunque ha avanzado que "uno de ellos es una adaptación de una historia muy explosiva, idónea para el Festival de Sitges".
Pero también es probable que las otras películas que tiene en mente sean de géneros alejados del terror o el fantástico, porque a lo largo de su carrera ha tocado muchas teclas.
Miike es famoso por su alta productividad y ha habido años que ha dirigido más de siete producciones, pero ahora está ralentizando porque: "noto que mi ritmo vital es otro y tengo que seguirlo", según ha asegurado.
Una bajada de ritmo que no significa que se sienta viejo, ya que, según ha afirmado, tiene el espíritu joven y ganas de volver a los orígenes, a lo que hacía cuando tenía treinta años.



