LOREENA MCKENNITT (Entrevista)

Loreena McKennitt: "El progreso tecnológico nos preocupa a costa de la ética"

Javier Herrero.,Madrid, 6 may (EFE).- Los tiempos de Loreena McKennitt no se sincronizan con la urgencia de la era de las redes sociales y las polémicas fulgurantes pero sin fondo, como demuestra el hecho de que se haya tomado ocho años para presentar un nuevo disco que versa sobre lo que considera una deriva errónea del ser humano.,"Desde la Revolución Industrial, el progreso tecnológico nos preocupa a costa del progreso ético, a pesar de que ambos deberían ir de la mano", afirma la artista can

Agencia EFE

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Javier Herrero.

Los tiempos de Loreena McKennitt no se sincronizan con la urgencia de la era de las redes sociales y las polémicas fulgurantes pero sin fondo, como demuestra el hecho de que se haya tomado ocho años para presentar un nuevo disco que versa sobre lo que considera una deriva errónea del ser humano.

"Desde la Revolución Industrial, el progreso tecnológico nos preocupa a costa del progreso ético, a pesar de que ambos deberían ir de la mano", afirma la artista canadiense en una charla con Efe a propósito del sentido de "Lost souls", su décimo álbum de estudio y el primero desde "The Wind That Shakes the Barley" (2010).

El nombre, "Almas perdidas" en español, nace de la recuperación de una serie de canciones que McKennitt (Morden, 1957) había dejado semiabandonadas a lo largo de estos años y, a partir de ahí, empezó a crear otros temas que encajaran en ese concepto.

Entre ellas se encuentra la que da título al disco, "Lost souls", la "más importante y contemporánea" para su autora e inspirada en el libro del antropólogo Ronald Wright "Breve historia del progreso", en el que "estudia las civilizaciones como si fuesen la caja negra de un avión que se estrella" sucesivamente, explica McKennitt.

"La conclusión de Wright es que el ser humano como especie tiene tendencia a bloquear su progreso de tanto en cuanto a lo largo del tiempo y que ahora podríamos estar en uno de esos momentos", prosigue la canadiense, que vincula esta idea con aspectos como la energía nuclear y la degradación de la naturaleza o las crisis de los refugiados.

Para ella, no obstante, estamos también en un momento clave para salir de ese atolladero. "Por primera vez somos capaces de mirar frente a frente a los responsables de esas empresas y obligarles a que rindan cuentas por todas aquellas acciones que ponen en riesgo la democracia", opina.

Cuenta que en estos ocho años se ha dedicado, entre otras cosas, a recorrer el mundo con su directo, a realizar un viaje soñado a La India (eje "quizás" de su próximo proyecto discográfico) y también a centrarse en los suyos, lo que incluía pasar los dos últimos años de vida de su madre cuidando de ella.

"Es necesario encontrar ese equilibrio con tu vida personal y fomentar el sentimiento de pertenencia a una comunidad", asevera.

El mundo circula a otra velocidad para la artista de música folk y new-age. Por ejemplo, fue a principios de los años 90 cuando tuvo su primer contacto con España. "Recuerdo ir a Granada. Había algo en las calles: el olor, la música y el flamenco, la historia... La cultura de este país realmente hizo mella en mí, pero pude escribir sobre ello hasta más tarde", relata.

De hecho, no fue hasta el año pasado que consiguió terminar "Spanish Guitars and Night Plazas", tema en el que colaboran músicos españoles como el guitarrista flamenco Daniel Casares y el percusionista Miguel Ortiz Ruvira.

No son los únicos en un álbum grabado en los Real World Studios de Peter Gabriel, en la localidad inglesa de Wiltshire, y que exhibe una amplia nómina de prestigiosos colaboradores a cargo de una no menos apabullante variedad de instrumentos más allá de los habituales (buzuki, zanfona, qanun, laúd árabe o nyckelharpa).

"No soy una cantautora de las que pueden componer algo, bajar al sótano y grabarlo allí. Mis canciones se componen de muchas capas con arreglos complejos y la colaboración de numerosos y grandes músicos", señala McKennitt como forma de llamar la atención sobre la dificultad de lanzar un disco como este en los tiempos del "streaming" y sus exiguos retornos.

Es por eso que se dice "afortunada" por haber podido comenzar su carrera en el momento en el que lo hizo y que esta tomara una dimensión internacional. "No veo cómo quienes empiezan ahora en esta industria podrán manejar una carrera a largo plazo sin hacer algo más aparte de la música. Creo que estamos ante el final de una era", vaticina.

Entre sus próximos planes se encuentra precisamente la gira mundial de promoción de este álbum, que podría traerla a Europa al menos dos veces a lo largo de 2019, para visitar entre otros países España y el resto del arco mediterráneo.

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