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Se cumplen cien años del nacimiento del humorista Miguel Gila

Editan una antología con la obra de Gila en conmemoración de su centenario

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COPE.es

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 12:37

Este 12 de marzo se cumplen cien años del nacimiento del madrileño Miguel Gilael maestro del humor surrealista y "telefónico", y para conmemorarlo Blackie Books publica "El libro de Gila", una antología de su obra que recuerda, además, su experiencia en la Guerra Civil y en la dictadura.

El libro incluye piezas de ficción del autor, anécdotas narradas por él mismo, viñetas dibujadas a mano para las revistas La Codorniz o Hermano Lobo, carteles de sus películas, fotografías conocidas e inéditas, páginas de sus cuadernos o un ensayo inédito sobre lo que significaba para él su oficio.

"Durante la guerra combatí el fascismo con un fusil en mis manos y después de la guerra lo he seguido combatiendo con el arma que poseo: la risa", reza una de las frases que contiene el libro que sirve para entender a la figura y también su momento histórico.

Hijo de un ebanista y una estuchadora de azúcar, el joven Gila ejerció el oficio de mecánico en una fábrica a la par que recibía clases de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios.

Cuando estalló la Guerra Civil, el humorista abandonó todo y se alistó como voluntario en el bando republicano. En Valsequilla (Córdoba) fue puesto frente a un pelotón de ejecución y logró salvar la vida. El fusilamiento se produjo al anochecer de un día lluvioso y los integrantes del piquete estaban borrachos, por lo que no le acertaron los disparos. Gila se hizo el muerto y logró sobrevivir.

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Poco después, en diciembre de 1938, fue hecho prisionero e internado hasta mayo de 1939 en un campo de prisioneros. Tras pasar por varios penales y un servicio militar de cuatro años, vertió todas sus experiencias en los monólogos o viñetas que ahora se publican.

Editado por Jorge de Cascante, esta compilación "tragicómica", como indica su subtítulo, rinde homenaje al humorista que, teléfono en mano para llamar al enemigo, utilizaba la broma como forma de resistencia: "Mi arma es la risa y con ella me defiendo de quienes me quieren quitar la voz", decía Gila.

"El humor es la maldad de los hombres dicha con ingenuidad de niño. Un espejo en el que se refleja la infinita estupidez del ser humano", pensaba Gila y así se recoge en su antología. 

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