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Inés Escario
La actriz extremeña Carolina Yuste, que recibirá este sábado el premio al Talento de Comedia del Festival de Cine de Comedia Tarazona y El Moncayo, considera que desde este género se puede llegar a muchos lugares y quitar muchos seguros desde la risa.
Yuste (Badajoz, 1991), Goya a la mejor actriz de reparto por su trabajo en Carmen y Lola, hace una parada en el festival aragonés después del rodaje con David Trueba de Saben aquell e inmersa en su debut como directora, con un cortometraje y un largometraje documental (Este cuerpo mío) y una obra de teatro (Dont fuck with Carrie).
Pregunta: ¿Qué supone ser reconocida en el ámbito de la comedia?
Respuesta: Venir a Tarazona era una cosa que me apetecía muchísimo. Creo que es importantísimo que siga existiendo. Y luego, yo me siento como rara por el premio, porque yo hago mi curro, y la comedia es muy compleja. Desde la comedia se puede llegar a muchos lugares.
En España todavía tenemos que cambiar un poco el chip que tenemos con respecto a la ficción, al arte y la cultura en general. Creo que desde la risa podemos abrir, que la gente se quite los seguros que tiene y, de repente, desde la risa entrar y generar muchas cosas nuevas.
P: ¿Es difícil hacer reír?
R: Es difícil y está infravalorada. Porque tú como actriz has de quitarte como el ego, en el drama igual. Al final somos una herramienta de comunicación y el ego ha de estar fuera siempre.
Pero la comedia es verdad que tiene un tempo y una técnica y, a la vez, tiene que ser verdad y te lo tienes que creer.
P: También se ha enfrentado al drama con películas como Carmen y Lola. ¿Qué supuso esta cinta para su carrera?
R: Lo cambió todo. Nos juntamos con Arantxa (Echevarría) e hicimos esta peli, que arranca siendo muy pequeñita pero con mucho corazón y que nunca sabes hasta dónde puede llegar. Y, de repente, conquistó muchos lugares y muchos espacios. Mucha gente la vio, la apoyó, la reivindicó y estoy mega agradecida porque estoy aquí también hoy gracias a esa peli.
P: Usted ha señalado que necesita que sus proyectos tengan un discurso poderoso, ¿cree que se pueden cambiar las cosas desde la pantalla?
R: Claro. De hecho, creo que se hace y que la industria del cine en general debería revisarse muy mucho el tipo de imaginario y el tipo de referentes que llevan creándose durante años.
Cuando tú eres pequeña y ves una peli, una obra de teatro o un anuncio al final te genera referentes, un imaginario colectivo. Entonces, obviamente, no es una cosa ególatra de decir: ¡Podemos cambiar el mundo!. Porque ya estamos viendo las cosas que están pasando en este mundo, es mucho más complejo, pero sí que hay una responsabilidad absoluta de generar bien o generar mal con la ficción.
Y si solo quieres generar pasta para perpetuar un sistema, pues entonces igual no te interesa tanto cambiarlo y seguirás perpetuando lo mismo. Entonces la ficción seguirá siendo una mierda.
P: Otra de las películas en las que aparece es Chavalas, una tragicomedia de unas amigas que se encuentran en su barrio. ¿Ayudan este tipo películas a romper los estereotipos?
R: Sí. En la ficción existe mucho turismo social, mucho blanqueamiento de los barrios, ¿no?. Porque los barrios son igual de complejos en cualquier parte: es un barrio Carabanchel y es un barrio Serrano. Lo que pasa es que somos tan clasistas como sociedad que cuando decimos barrio solo pensamos en un tipo de barrio y, al final, todos son barrios y en todos hay prejuicios.
También sucede que poder trabajar en esta industria es muy complejo y normalmente la gente que tiene pasta no cuenta esas historias porque no les pertenecen, lo les interesan o por lo que sea.
Entonces, lo difícil es que personas que conocen esas realidades hablen de ellas y puedan llegar a un público. Y eso, en el mundo en el que vivimos, se necesita dinero para poder hacerlo.
Claro que de repente que existan pelis como Chavalas, que es de Carol (Carol Rodríguez, dirección) y Marina (Marina Rodríguez, guion), que son de allí y cuentan su propia historia, genera que la gente de ese barrio se vea en la pantalla. Es importante.
P: En los últimos años ha formado parte de muchos otros proyectos, como Sevillanas en Brookyn, El Cover y Girasoles silvestres, ¿cómo es su proceso para meterse en la piel de cada uno de estos personajes?
R: Yo me formé en escuelas y demás, pero al final creo que tiro de la emoción que me genera la historia y de las heridas que creo que tiene el personaje. Y tiro mucho de mis compañeros, en este caso, siempre digo que soy muy chupona. Yo puedo estudiar en mi casa, puedo prepararme el personaje, puedo pensar todo lo que quieras, pero al final llegas allí y depende de lo que reciba de mi compañera reacciono de una manera u otra.
Los personajes se construyen en común. Con respecto a lo que la directora te dice, pero con respecto a tus compañeras. Es poner el corazón e intentar ser lo más honesta posible con la historia que estás contando.
P: En estos momentos, se está estrenando en dirección, ¿cuáles son sus sensaciones?
R: Estoy muy contenta y muy nerviosa, aprendiendo un montón e intentando preguntar lo que no sé. Aprendiendo, pero con la necesidad de contar las cosas que a mí me apetecen. EFE
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