

"Todo lo que se ha querido guardar debajo de la alfombra, todas las advertencias de los maquinistas y pasajeros, se han ignorado"
El director de 'Herrera en COPE' analiza la llamada que recibió el centro de mando de Adif del maquinista del Iryo
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Señoras, señores, bien, me alegro. Muy buenos días.
Vamos a ver, es miércoles, 21 de enero de 2026. Va a llover en la Península y Baleares. Pero es que va a ser la danza de las mil aguas durante una semana aproximadamente. Hasta que comience febrero, un rato sí, un rato no, el agua va a acabar de llenar los embalses que no estén desembalsando, que seguramente será casi la mayoría.
Bueno, vamos a ver. Remontar, remontar, remontar… pues se remonta cuando llegas al suelo, pegas el bote y subes. Pero es que yo no sé si hemos llegado al suelo, porque ayer por la noche, escuchando al informativo, a las siete de la noche ya empieza diciéndonos: bueno, no hemos acabado de encontrar a todos los fallecidos en el terrible accidente ferroviario de Adamuz, cuando se han registrado otros dos accidentes en Cataluña, en el servicio de Cercanías.
Hoy Cataluña no tiene servicio de Cercanías hasta dentro de algunas horas, porque un tren de Cercanías impactó, en la provincia de Barcelona, entre Lérida y Sant Sadurní, contra un muro de contención que se vino abajo por el temporal. Dejó un muerto y 37 heridos, algunos de ellos de gravedad. También otro tren de cercanías, en la zona del Delta del río Tordera, entre Blanes y Maçanet, en esta ocasión sin tener que lamentar víctimas.
Y es el tercer día de los muchos que el corredor de Andalucía va a estar sin servicio por el —ustedes saben— accidente de Adamuz, que le venimos contando hasta la saciedad durante todas estas horas. Y es el día en que un tercio del recorrido del AVE Madrid-Barcelona va a estar limitado a 160 kilómetros por hora, porque a Adif le preocupan las vibraciones entre Madrid y Calatayud y no quiere… bueno, yo creo que a Adif, visto lo que ha habido, mejor no andar con tonterías: a 150.
O sea, que esto ya no da más de sí. Todo lo que se ha querido guardar debajo de la alfombra, todas las advertencias de los maquinistas y pasajeros, se han ignorado.
También es verdad que el centro —para que nos entendamos—, la caja negra del puesto de mando de toda la alta velocidad de España, es una inmensa habitación con muchas pantallas, con muchas líneas, con muchas luces, con muchos trenes representados, por cierto, que se paran en un corredor todos en cuanto hay un accidente: se paran todos inmediatamente.
La tragedia de Adamuz se produjo porque no dio tiempo a que el Alvia se parara. Era prácticamente descarrilar y venir el Alvia de Huelva.
Bueno, esa caja negra registra todas las conversaciones de los maquinistas con el centro de mando. Si un maquinista observa alguna irregularidad en la vía, dice: “Hola, tramo tal, punto tal, sentido cual, aquí hay un bote” o “aquí parece que…”. No consta ninguna conversación sobre el mal estado de la vía de Adamuz.
Sin embargo, hemos conocido una filtración de esas conversaciones, un tanto extraña. Una filtración en la que el maquinista del tren Iryo llama al centro de mando para decirle que ha descarrilado.
Esta llamada de urgencia deja la sensación, primero, de que el maquinista del Iryo no es consciente de que ha colisionado con un Alvia, cuya parte delantera se ha ido al talud. Y el responsable del centro de mando de Adif tampoco parece consciente. Es más, le dice: “Estate tranquilo porque no viene ningún tren de frente”. A lo mejor es que ya el Alvia había pasado.
Si ya se había producido la colisión, ¿cómo puede ser que el maquinista del Iryo no se diera cuenta? Bueno, quizá… tú descarrilas, porque yo sé que se produce de todo, y efectivamente hay un incendio y todo lo demás, pero no vio el Alvia, o no lo vio el centro de mando.
Esta conversación es extraña, deja muchas dudas. Además da la sensación de que no se pasa más información, porque tanto el maquinista como el responsable parecen desconocer detalles cruciales de lo que había pasado.
¿Quién ha filtrado esa conversación? ¿Para qué? Cuando alguien está tratando de esquivar una responsabilidad penal, primero va la filtración; luego ya asoma el relato.
Pero bueno, al relato vamos. Aquí la investigación se centra en una hipótesis principal: la rotura de la vía. Pero la rotura de la vía… las empresas que realizaron, que repasaron, que soldaron esa vía, que hicieron prácticamente nueva esa vía —que son cuatro empresas: Unaute, Ferrovial, FCC y HL—, y Adif.
Adif es una de las empresas ferroviarias más importantes del mundo. ¿Enseñan para el que lo quiera ver? ¿Cómo la empresa Redalsa, que está participada por Adif, que es la que hace las comprobaciones después de que se hayan soldado todas las vías, centímetro por centímetro, de que todo es apto?
Si las vías estaban en mal estado, si una soldadura estaba mal, es que entonces las técnicas de ultrasonido, de líquido penetrante, que utiliza la empresa Redalsa, no funcionaron. Bueno, esa hipótesis la dan por buena algunos: defecto de soldadura.
Pero también hay dudas de si, a lo mejor, en el conjunto de las ruedas del tren Iryo, del bogie del tren Iryo —que van sujetas a un eje y que se sitúan sobre las vías—, algún tipo de objeto extraño pudiera haber enganchado el bogie con la aguja de cambio que había en esa zona y desbaratarlo todo.
Claro, ¿qué es lo que hay que hacer? Hay que encontrar, indudablemente, ese tramo de la soldadura, que son 35 o 40 centímetros, y analizarlo. Y cuando se analice, se podrá saber si el tren descarrila porque hay un defecto en la vía o la vía se rompe porque el tren descarrila.
Claro, Adif está deseando que sea responsabilidad del Iryo, los que han roto la vía. Y el Iryo exactamente todo lo contrario. Es un detalle, desde luego, no menor. No menor y que veremos cómo se va solventando.
Bueno, en cuanto a la situación en Cataluña. Tras haber revisado toda la noche la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, se ha levantado la limitación temporal de velocidad. Es un cable que me llega ahora mismo. La limitación temporal de velocidad en casi todo su trayecto queda en cuatro puntos limitados a 230 kilómetros por hora. El resto del trayecto, la velocidad máxima permitida vuelve a ser 300 kilómetros por hora.
Bueno, esto en cuanto al AVE Madrid-Barcelona, que ayer era otra cosa. Adif comunicó ayer que, efectivamente, esto iba de alguna manera a moderarse por si acaso. Es un pánico que ustedes se pueden imaginar ahora mismo. Yo creo que se tienta la ropa a todo el mundo, y de qué manera.



