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En 'La Noche'

Los jueces también hacen yoga

José María Márquez, Gopala, es jurista y maestro de yoga. Se inició en esta práctica en los años 70 y hoy imparte talleres para jueces y magistrados.

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Falta de medios personales y materiales, juzgados colapsados, sentencias pendientes de ejecutar, juicios fijados a más de un año vista... De manera periódica conocemos datos que revelan la situación de colapso que sufre el sistema judicial en España. Salvo jueces, abogados o procuradores, la mayoría se sitúa en el lado del usuario que padece ese colapso. Pero en el lado de los profesionales, no es difícil imaginar que viven situaciones de auténtico estrés. Y para combatirlo, una buena técnica puede ser practicar yoga.

Y si hablamos de yoga y del mundo judicial, necesariamente tenemos que hablar de un hombre. Él es José María Márquez, Gopala, maestro de yoga y también jurista. Y mezclando su pasión y su profesión, hace años que también imparte cursos de yoga a jueces y magistrados. Él se define en su cuenta de Twitter de la siguiente manera: “Profesor de la Escuela de Yoga Sivananda de Madrid. Aprendiz de poeta. Encontrando silencio, calma, meditación, yoga, poesía y gozo”.

“El yoga mejora la flexibilidad y la fuerza y también es respiración consciente... es mucho más que ejercicios, es una forma de vivir”, le ha contado a Adolfo Arjona en 'La Noche de COPE', en una entrevista en la que relataba cómo fueron sus inicios: “Yo empecé a estudiar derecho en los años 70 y a la par conocí a mi maestro de yoga; en un principio notaba que eran dos mundos porque no tenía asimilada la esencia del mundo del yoga. Para mí había dos vidas, entre las que había una contradicción, pero después vi que el yoga se ha integrado en mi vida laboral”.

Gopala explica cómo su maestro le advirtió de que acabaría aunando su pasión y su profesión: “En el mundo del yoga tradicional al que yo pertenezco, mi maestro intuyó que acabaría enseñando yoga a los abogados; pensé que estaba diciendo una locura. Pero finalmente me di cuenta de que lo que él estaba visualizando es que yo sería capaz de adaptar las técnicas del yoga a las personas que trabajan en el mundo jurídico porque el mundo jurídico es mi vida”.

A partir de ahí, comenzó a “impartir pequeños talleres a compañeros de oficina y después de manera más sistemática en el mundo judicial, en unos talleres donde enseñamos yoga a jueces y magistrados”, para darles herramientas de respiración y relajación que les pueden servir “para esa importantísima labor que tienen de resolver conflictos entre seres humanos”.

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