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"Juntes"

Cruz Roja pone en marcha un proyecto dirigido a mujeres víctimas de violencia

Con el objetivo de apartar los miedos a la soledad y el desamparo de las víctimas de violencia de género, Cruz Roja Castellón ha creado un proyecto de “Empoderamiento a mujeres en situación de vulnerabilidad”, conocido familiarmente por las usuarias como “Juntes”.

Esta iniciativa partió de mujeres que habían superado ya una situación de violencia de género y tras haber salido fortalecidas, querían ayudar. Una de las responsables actuales de este proyecto, Adela Moliner apunta cómo fueron precisamente estas “resilientes” las que señalaron cuáles son las carencias que encontraron en el proceso de recuperación y las que ahora, precisamente, con su apoyo querían evitar que sufrieran otras personas. “Lo peor es la sensación de desamparo y de soledad en la que te sientes en los momentos más cotidianos, por eso necesitas tener a alguien de confianza a tu lado pero sobre todo alguien que entienda realmente lo que estás pasando”, comentan algunas de las impulsoras.   Así, tras un encuentro inicial de toma de contacto entre una voluntaria y una usuaria, en el que “rápidamente se crea un vínculo de empatía increíble”, como señala Moliner, las nuevas compañeras ya empiezan a quedar para realizar juntas acciones tan cotidianas como poder ir al médico, a la compra o al colegio a por los niños.   De momento, “Juntes”, con 260 usuarias potenciales, solo en la provincia de Castellón y contabilizando únicamente a las mujeres que disponen de protección con el sistema de telealarma, a través del proyecto ATENPROATENPRO (Atención y protección móvil a las víctimas de violencia de género), está siendo todo un éxito. De hecho, las primeras mujeres que han sido acompañadas destacan “la tranquilidad de tener a alguien a tu lado y el coraje que eso te da para seguir adelante y para ver que tú, también puedes ser como ella y superarlo todo”.   Por otro lado, cabe destacar que a las voluntarias además de recibir una formación previa, también se les realiza un seguimiento y se les ofrece soporte psicológico en todo momento. No hay que olvidar que la misma empatía que generan estas mujeres “resilientes” y que está siendo clave para la red de confianza que está creando en proyecto también podría afectarles de forma negativa.   Con todo, desde el pasado mes de abril en que se pusieron en marcha las primeras intervenciones directas, los acompañamientos han ido en aumento. Así, gestiones tan diversas como ir a buscar piso para salir del domicilio en el que se convive con el agresor, acudir a los juzgados o pedir cita para el médico han dejado de ser una barrera infranqueable para mujeres en momentos de alta vulnerabilidad y baja autoestima para convertirse en pretextos para acabar compartiendo un café y superar los miedos “Juntes”.

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