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¡Qué faena me has hecho, querida Paloma!

Una compañera que ha afrontado la lucha junto a Paloma Tortajada narra en COPE sus emociones tras el fallecimiento de la periodista

¡Qué faena me has hecho, querida Paloma!

 

ANA LUISA POMBO

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 10:02

Las dos nos hemos encontrado, hace meses, luchando con toda la fuerza de nuestra cabeza y nuestro corazón, en el mismo frente contra un bicho inesperado y cruel. 

Hemos compartido muchas veces nuestras dudas, nuestros miedos... y nos hemos recomendado mútuamente las armas que nos estaban permitiendo mantener al bicho al otro lado del foso de nuestra fortaleza. Nuestras ganas de vivir junto con el deseo y la convicción de que éramos lo bastante fuertes para soportar las embestidas del bicho maldito, eran esas armas que creíamos infalibles.  Hoy, duele y cuesta imaginar los amaneceres en los pasillos de la radio sin tu sonrisa y tu alegría y la cadencia firme y segura de tus pasos, taconeando fuerte del estudio a la redacción. 

Duele la certeza de saber que tú, tan llena de vida, con tantos proyectos y cosas por hacer, andarás ahora otros pasillos; que con tus ojos rebosantes de inteligencia, estarás empapándote de otra realidad para contarla allá donde estés, porque contar lo que veías, es lo que más te gustaba del mundo. Pero, pensándolo bien, ¡qué faena me has hecho, querida Paloma!. 

Hoy, desde mi particular frente de lucha, viendo como el bicho te ha ganado la guerra después de que lo hubieras vencido en tantas batallas, se me ocurre que nuestras armas, esas que creíamos infalibles, no siempre lo son tanto contra ese invitado indeseado que se cuela, a traición en nuestras vidas, pero me consuela y anima el saber que esas armas, nos han permitido a ti, a mí, a tantos, sumar prórrogas a nuestras vidas, así que, yo, en tu memoria y contigo en el recuerdo, mantendré alto el pendón de los luchadores incansables contra el enemigo, con la esperanza de que quienes seguimos en la lucha, sigamos manteniéndolo arrinconado, al otro lado de los cimientos de nuestras vidas y le recordaré al maldito, despiadado y cruel bicho que, nosotros, somos más fuertes y que aunque él se crea vencedor por haber apagado la luz de tus ojos y tu sonrisa, se equivoca porque tú, le has ganado definitivamente la guerra porque aunque te haya robado la vida, él murió contigo. ¡Hasta siempre, querida Paloma!. ¡Buen viaje!

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