Albert Ribot, carnicero: "La piel blanca del fuet es un hongo y se puede comer perfectamente; es una parte muy importante del sabor de muchos embutidos"
Todavía a día de hoy sigue ese debate sobre su piel blanca y sobre si se debe comer o no. Una capa que se forma debido al moho natural que se desarrolla durante la curación y que ayuda a preservar y potenciar su sabor