Santoral

Santa Teresita de Lisieux, misionera desde el Carmelo

Hoy es Santa Teresita de Lisieux.

Dios siempre se muestra de forma más espléndida en los pequeños y sencillos de corazón. Hoy, Domingo XXVI del Tiempo Ordinario, celebramos a Santa Teresita de Lisieux, acogedora de las cosas grandes que Dios hizo en su interior y en todo su ser. Nacida en 1873 en Alençon (Francia), es la novena de un matrimonio que había perdido a cuatro de sus hijos. Durante la infancia, recibe la educación y el cuidado esmerado de una familia cristiana.

Sus hermanas mayores se hacen cargo de ella, cuando muere la madre. El traslado a Lisieux, donde hay un Convento de Carmelitas. Tras la entrada de sus hermanas, Teresa, con tan sólo quince años decide ingresar. La oposición de todos es patente, excepto en su padre, quien peregrina con su hija a Roma para obtener un permiso especial del Papa León XIII. A pesar de las muchas críticas a su ingreso, el Obispo bendice esta decisión en 1888.

Desde el principio, tiene la idea de aceptar siguiendo la disponibilidad cualquier sacrificio dentro del Monasterio.Cuando lee a San Pablo en la primera Carta a los Corintios, capítulo 13, se siente identificada con el amor como el mayor de los carismas entendiendo que en la Iglesia hay diversos carismas, pero la caridad es el más excelente de todos. Ahí es donde ella siente que Dios le llama para santificarse.

Su madurez espiritual le hace maestra de novicias a los pocos años. También escribirá reflexiones de profunda carga espiritual. La prueba se hará presente con la tuberculosis, de la que morirá en 1897. Santa Teresita del Niño Jesús es Patrona de las Misiones junto a San Francisco Javier. El motivo es que desde su celda en la Clausura tuvo correspondencia con misioneros en Japón animándoles y garantizándoles su cercanía espiritual.


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