La oración del día: San Nicolás de Tolentino

Se le considera protector de las almas del Purgatorio, e intercesor por la justicia, la maternidad, la infancia y la salud

Tiempo de lectura: 2’

Hoy recordamos a San Nicolás de Tolentino, uno de esos hombres que ha sido la prolongación de otro Santo que le cautivó. Nace en Fermo (Italia) en 1245. La devoción que reinaba en su casa a San Nicolás, hace que los padres le pongan en bautizo el nombre del Santo Obispo de Bari. La madre de Tolentino le había pedido a San Nicolás que su hijo fuese un alma consagrada a Dios, una petición que fue escuchada porque el pequeño ya desde su niñez se le ve inclinado a la piedad.

Esto incluye asumir la voluntad divina en cada momento de su vida con todo lo que eso supone. Una vez en la orden de San Agustín, es ordenado sacerdote y su vivencia diaria de la Celebración Eucarística hace vibrar a cuantos le escuchan. Su cercanía al Señor Sacramentado es tan grande que aprovecha las fuerzas y gracias espirituales y humanas que le envía la Providencia ante las dificultades.

Así será su consagración al Señor durante toda su vida hasta el momento de dar el abrazo al Padre Eterno. Muere en 1305. Cuenta la tradición que de los brazos de su cuerpo incorrupto y expuesto 40 años después de su muerte, se produjo un derramamiento de sangre, hecho que se toma como signo de santidad.

Dicen los propios agustinos recoletos sobre el santo: "San Nicolás fue un fraile sencillo, amable, sin educación especial, sin responsabilidades públicas, muy dado a la oración y a la ascesis. Vivió en la segunda mitad del siglo XIII, sin salir nunca de los conventos agustinos de las Marcas, una región de Italia con una parte montañosa que mira al centro de la nación y otra formada por una larga franja marítima abierta al Adriático y al Oriente. En esa región nació, en ella desarrolló su apostolado, en ella murió y en ella se conservan sus reliquias".

Oración

Oh glorioso Taumaturgo y Protector de las almas del purgatorio, San Nicolás de Tolentino!

Con todo el afecto de mi alma te ruego que interpongas tu poderosa intercesión en favor de esas almas benditas,

consiguiendo de la divina clemencia la condonación de todos sus delitos y sus penas,

para que saliendo de aquella tenebrosa cárcel de dolores,

vayan a gozar en el cielo de la visión beatífica de Dios.

Y a mi, tu devoto siervo, alcánzame, ¡oh gran santo!, la más viva compasión

y la más ardiente caridad hacia aquellas almas queridas.

Amén.


Religión