Virtudes del peregrino, por Ángel Moreno de Buenafuente

Virtudes del peregrino, por Ángel Moreno de Buenafuente
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Virtudes del peregrino, por Ángel Moreno de Buenafuente
(En el contexto de la 35 edición de la Marcha de Adviento hasta el monasterio cisterciense de Buenafuente del Sistal y con el libro "Camino de Perfección" de Santa Teresa de Jesús como guía)
El peregrino arriesga por la esperanza de alcanzar la meta deseada.
El peregrino aprende a vivir el momento presente, sin dejar lugar a hipótesis negativas
El peregrino descubre la posibilidad de vivir lo esencial.
El peregrino es agradecido a todos los gestos que recibe de hospitalidad.
El peregrino es providente y sabe leer todo desde la certeza de no caminar solo.
El peregrino vive de manera trascendente y camina guiado por la fe.
El peregrino es humilde y no impone su presencia ni su forma de pensar.
El peregrino sabe vivir en la escasez y en circunstancias favorables.
El peregrino es solidario con los necesitados que se encuentra en el camino.
El peregrino es paciente y recibe cada acontecimiento con paz interior.
El peregrino es alegre, porque agradece todo lo que le sucede.
El peregrino es sensible y percibe la belleza y la armonía de cuanto le rodea.
El peregrino es abierto y sabe valorar las diferentes culturas y formas de vivir.
El peregrino es embajador de paz y de convivencia.
El peregrino es se sabe habitado, razón por la que no se siente nunca solo.
El peregrino acude a la relación teologal y sabe tratar con Dios.
El peregrino conoce el silencio, lo momentos de riesgo y de inseguridad y siempre sabe mantener la calma y la confianza.
El peregrino deja a su paso la estela de la bondad y del bien.
El peregrino es difusor de la riqueza personal.
El peregrino es testigo de la nueva tierra y de la patria.agradecido a todos los gestos que recibe de hospitalidad.
El peregrino es providente y sabe leer todo desde la certeza de no caminar solo.
El peregrino vive de manera trascendente y camina guiado por la fe.
El peregrino es humilde y no impone su presencia ni su forma de pensar.
El peregrino sabe vivir en la escasez y en circunstancias favorables.
El peregrino es solidario con los necesitados que se encuentra en el camino.
El peregrino es paciente y recibe cada acontecimiento con paz interior.
El peregrino es alegre, porque agradece todo lo que le sucede.
El peregrino es sensible y percibe la belleza y la armonía de cuanto le rodea.
El peregrino es abierto y sabe valorar las diferentes culturas y formas de vivir.
El peregrino es embajador de paz y de convivencia.
El peregrino es se sabe habitado, razón por la que no se siente nunca solo.
El peregrino acude a la relación teologal y sabe tratar con Dios.
El peregrino conoce el silencio, lo momentos de riesgo y de inseguridad y siempre sabe mantener la calma y la confianza.
El peregrino deja a su paso la estela de la bondad y del bien.
El peregrino es difusor de la riqueza personal.
El peregrino es testigo de la nueva tierra y de la patria.





