La sabiduría y la palabra

La sabiduría y la palabra

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

"Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y nunca jamás dejaré de existir… Arraigué en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad". El Eclesiástico ha personificado a la sabiduría. Ha sido creada por Dios antes del comienzo del mundo y ha sido enviada para habitar entre los hombres. Desde Jerusalén guía al pueblo elegido y a todos los que tratan de buscar a Dios.

En el estribillo al salmo responsorial se proclama el misterio que hoy se celebra: "El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". La Palabra de Dios no permanece lejana. Se ha hecho peregrina y acompaña nuestro camino. Ha plantado su tienda de campaña entre las nuestras.

En la segunda lectura se da cuenta de la oración que el Apóstol eleva por los fieles de Éfeso: "Que el Padre de la gloria os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo, e ilumine los ojos de vestro corazón para que comprendáis la esperanza a la que os llama, cuál es la riqueza de gloria que da en herencia a los santos" (Ef 1, 17-18).

UNA PALABRA PEREGRINA

Así pues, tras celebrar el nacimieto de Jesús nos detenemos a contemplarlo como lo que es en realidad. La Sabiduría y la Palabra de Dios, que se ha hecho mensaje de vida, se ha hecho carne y presencia. Así no los recuerda el comienzo del evangelio según San Juan (Jn 1, 1-8). ¿Qué puede significar para nosotros esta especie de poema?

LA VERDADERA LIBERTAD

En este comienzo del Evangelio según san Juan, se nos presenta todavía una contraposición sorprendente: "La Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo". Así pues, el nacimieto de Jesús es el eje sobre el cual giran la antigua y la nueva alianza.

Señor Jesús, la celebracion de tu nacimiento nos ha ayudado a descubrirte, como los pastores de Belén, en la pobreza y la humildad. Pero la meditaciòn sobre tu misterio y tu misión nos lleva a reconocerte como la Palabra de Dios. En ti se nos revela la misericordia de Dios. Y se nos revela también la miseria del hombre. Pero también se nos revelan la libertad y la gloria a las que hemos sido convocados. Bendito seas por siempre. Amén.

Tracking