Homilía para IV Domingo de Pascua, B, (26-4-2015)

Homilía para IV Domingo de Pascua, B, (26-4-2015)

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Homilía para IV Domingo de Pascua, B, (26-4-2015)

LA PIEDRA Y EL PASTOR

Domingo 4º de Pascua. B. 26 de abril de 2015

"Jesús es la piedra que desechasteis vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular. Ningún otro puede salvar y, bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos" Así interpela Pedro a los jefes del pueblo y a sus senadores (Hech 4,11-12).

Pedro y Juan han sido llevados ante el Sanedrín no por haber curado al tullido que pedía limosna a la puerta del Templo de Jerusalén, sino por haberlo curado en el nombre del Mesías de Nazaret. Eso es lo que realmente molestaba a las autoridades del pueblo.

Pero Pedro inicia su discurso con las palabras de un salmo (118,22). No se trata de un alegato para defenderse a sí mismo, sino del anuncio de su evangelio. Era importante afirmar que la piedra despreciada se había convertido en el fundamento de la vida y de la salvación.

O dicho más claramente, Jesús, crucificado por instigación de aquellos jefes del pueblo, ha sido convertido por Dios en el salvador de ese pueblo tan manipulado por sus jefes. Esa es la gran paradoja. Y ese es el núcleo del mensaje que ha de recorrer el mundo.

LA CONTRAPOSICIÓN

El evangelio de este cuarto domingo de Pascua (Jn 10,11-18) nos recuerda todos los años la figura de Jesús como el Pastor bueno y responsable.

JESÚS Y EL PADRE

No deberíamos olvidar esa palabra de Jesús. Sólo él tiene poder para recuperar la vida que entrega por los suyos. Ese es el mensaje de la Pascua. Pero todavía nos llaman la atención las referencias de Jesús a su Padre:

– Señor Jesús, te reconocemos como la Piedra angular del edificio de nuestra fe y como el Pastor bueno que entrega su vida por sus ovejas. Te alabamos por ello y te damos gracias. Amén. Aleluya

José-Román Flecha Andrés

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