Imaginero del Cristo, poema de Francisco Vaquerizo

Imaginero del Cristo, poema de Francisco Vaquerizo
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Imaginero del Cristo, poema de Francisco Vaquerizo
(Con este poema al Santísimo Cristo de Jadraque, os deseo una santa Cuaresma. Francisco).
Imaginero del Cristo,
¡cómo te estoy envidiando
ahora que Él cruza mi calle,
entre el silencio sagrado
de los rezos y el temblor
de los cirios levantados!
Imaginero del Cristo,
¿quién te enseñó a modelarlo?
¿Estuviste, imaginero,
muchos días esperando
a que algún ángel del cielo
te llevase de la mano?
¿Trabajabas de rodillas
o es que tú habías llevado
una cruz así también
y sabías el exacto
gesto, y la luz que quedaba
en los ojos, y el cansancio
del cuerpo, y esa amargura
que en su boca has dibujado?
¡Ay, imaginero, ay,
cómo te estoy envidiando!
¿Dónde encontraste dolor
bastante para crearlo?
¿De dónde te lo sacaste,
qué pena te dolió tanto
o qué clase de amor fue
el que te estuvo sangrando
a ti, para que pudieses
saber que tu Cristo santo
había que hacerlo así
de triste y así de manso?
¡Ay, imaginero, ay,
cómo te estoy envidiando!
¿Qué prodigio de los cielos
te vino a traer el milagro
de hacerlo como lo has hecho,
poderoso en su cansancio,
sereno en su sufrimiento
y, en su humildad, soberano?
¿Con qué fe se lo pediste
a Él, para imaginarlo
tan dulce, tan compasivo,
tan divino y tan humano?
¡Ay, imaginero, ay,
cómo te estoy envidiando!
Que llevo ya mucho tiempo
con el corazón en alto
y una esperanza encendida
en mi espíritu cristiano,
queriendo grabarme un Cristo
dentro del alma, calcado
de ese Santísimo Cristo
de la Cruz, que, año tras año,
cruza glorioso mi calle,
entre sollozos y salmos
y el cariño de la gente
que no cesa de aclamarlo?
Y, porque no lo consigo
y todo mi esfuerzo es vano,
¡ay, imaginero, ay,
cómo te estoy envidiando!
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