Buscando a los Z

Los Z son una generación  que ya está inmersa en nuestra sociedad, en las empresas y que cambiará la vida de las instituciones, entre ellas, la Iglesia

María García

María García

Periodista. Oficina de prensa CEE

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 08:30

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Tras el Sínodo de los jóvenes del pasado mes de octubre y la JMJ Panamá 2019 (que puso su fin hace dos semanas) me gustaría hacer una reflexión sobre la última generación de los jóvenes: la generación Z.

Porque si primero fue la generación X y luego la generación Y, ahora llega el turno de la Z, o los también llamados “nativos digitales”. Una generación que ya está inmersa en nuestra sociedad, en las empresas y que posiblemente cambiará la vida de las organizaciones y de las instituciones: entre ellas, la Iglesia.

Según un estudio de Atrevia y Deusto Business School, titulado “Generación Z: El Dilema” este grupo demográfico nacido entre 1994 y 2010 representa el 25,9% de la población mundial. Los expertos ya analizan todos los rasgos de su personalidad. Básicamente porque son el mercado que se avecina. Y yo me pregunto: ¿está la Iglesia preparada para dirigirse a los ya denominados “centennials”? Queda mucho camino por recorrer, he aquí algunas ideas para que la Iglesia consiga acercarse más a ellos.

Tener empatía.

Si se quiere llegar a ellos, se tiene que penetrar en su lenguaje. Esto no quiere decir que hablemos como ellos, sino que sepamos cuáles son sus inquietudes y no las nuestras, dónde se reúnen, cuáles son las cosas que motivan su día a día…

Buscar a sus ídolos.

En 1994 ocurren dos fenómenos sociales de relevancia. La comercialización de internet en todas las casas (por este motivo también son llamados nativos digitales) y el nacimiento de Justin Bieber, el ídolo más aclamado y con el más se identifican los Z. El post con más likes de su cuenta personal de Instagram dice “Jesús me ha cambiado la vida” por lo que si conectamos y adecuamos nuestro mensaje, será más fácil llegar a ellos.

Ampliar sus horizontes.

Como decía el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, la modernidad se caracteriza como un “tiempo líquido”, en el que todo se mueve y nada es estable. Los centennials no paran de moverse, quieren cambiar el mundo. En este contexto, hay que ligar las campañas de comunicación al momento social en el que nos encontramos. Iniciativas como la campaña “Yo me apunto a religión” promovida por la Conferencia Episcopal Española, consiguen llegar a este grupo demográfico que se cuestiona todo. Hasta el ir a clase de religión.

Según el norteamericano Joan Hope, la participación de los Z en la religión es superior a la de las generaciones anteriores. La asistencia a la Iglesia aumenta conforme son más adultos. Un 41% de ellos va semanalmente a misa en comparación con el 18% de los millenials. Los centennials son más tolerantes con las creencias que sus antecesores, más inclinados a los valores tradicionales, buscan experiencias de oración y silencio y necesitan conectar la fe y la ciencia. El tren de los Z está pasando y la Iglesia no debería dejarlo escapar.

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