Miles de peregrinos desafían el mal tiempo y participan en la segunda Javierada en Navarra: "La Iglesia necesita vuestra fuerza, ¡no tengáis miedo!"
Desde primeras horas de la mañana del sábado comenzaron a verse peregrinos en los caminos que conducen hasta el Castillo de Javier. El arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, llamó a los cristianos a manifestar su fe sin complejos

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La explanada del castillo de Javier en Navarra volvió a abarrotarse de miles de peregrinos en la tarde de este sábado, 14 de marzo, con motivo de la celebración de la segunda Javierada. A pesar del mal tiempo, marcado por las intensas lluvias y las bajas temperaturas, miles de personas caminaron durante horas por carreteras y caminos para culminar su peregrinación con la celebración de la Eucaristía junto al castillo que vio nacer a San Francisco Javier, patrón de las Misiones y copatrón de Navarra junto con San Fermín.
Grupos parroquiales, familias, jóvenes, movimientos eclesiales y numerosos peregrinos llegados desde distintos puntos de Navarra y de otras comunidades autónomas participaron en esta celebración bajo el lema 'Invitados a la fe'.
Desde primeras horas de la mañana comenzaron a verse peregrinos en los caminos que conducen hasta Javier. Muchos habían iniciado su marcha durante la madrugada o incluso la noche anterior. Equipados con capas de agua, paraguas y ropa de abrigo, afrontaron una jornada meteorológicamente complicada, con cielos cubiertos, lluvia persistente por momentos y temperaturas frías. Lejos de desanimar a los caminantes, estas condiciones reforzaron el carácter penitencial y orante de la peregrinación.
En muchos grupos se rezaba el rosario durante el trayecto, se entonaban cantos o se caminaba en silencio, haciendo del esfuerzo físico una forma de oración compartida. Como es tradición en la segunda Javierada, la jornada culminó con el rezo del Vía Crucis que partió a las tres de la tarde desde Sangüesa en dirección al castillo de Javier. Numerosos peregrinos participaron en esta oración que recorre los aproximadamente ocho kilómetros que separan ambas localidades.
El arzobispo de Pamplona llama a los jóvenes a no tener miedo a mostrar su fe
A las cinco de la tarde dio comienzo la misa de la segunda Javierada en la explanada del castillo, presidida por el arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, quien invitó a los peregrinos a no tener miedo a abrir las puertas a Cristo.
“Vuestra peregrinación, vuestra venida a Javier, no ha sido solamente una experiencia personal o de grupo. También ha sido un testimonio público. La Iglesia necesita vuestra fuerza, vuestra determinación, porque a veces tengo la sensación de que los cristianos nos escondemos, que nos da vergüenza mostrarnos como somos, que tenemos complejo de manifestar nuestra fe. ¡No tengáis miedo!”, pidió Roselló a los fieles congregados en San Javier.
A su vez, el titular de la archidiócesis navarra animó a los jóvenes a preguntarse qué quiere Dios de ellos, porque Javier es camino para el sacerdocio y la vida consagrada.
La Javierada, una fiesta de carácter también solidario y misionero
Como cada año, la Javierada tuvo también un marcado carácter solidario y misionero. Los donativos recogidos durante esta edición se destinarán a un proyecto pastoral en Honduras impulsado por la misionera Angelines Lainez, orientado a la construcción de una casa parroquial en la ciudad de Puerto Cortés.
Con el himno a Javier, entonado por los peregrinos, concluyó esta segunda y última Javierada del año 2026, uno de los encuentros religiosos más multitudinarios que se celebran cada año en Navarra.





