El Papa León XIV expresa por primera vez sus deseos a los representantes ante la Santa Sede de 184 naciones del mundo
El tradicional discurso que cada inicio de año dirige el Papa a los representantes diplomáticos, ha estado marcado por el estreno de León XIV y por una situación global muy delicada

PAPA DISCURSO DIPLOMÁTICOS
Madrid - Publicado el
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"¡La pace sia con tutti voi!" Así se presentó el Papa León XIV al mundo el pasado 8 de mayo. El mensaje, aunque sea una fórmula habitual en el catolicismo, estaba lleno de intención, era un anuncio de lo que iba a ser su pontificado. En ese momento, en la Franja de Gaza, cientos de palestinos morían bajo las bombas israelíes y bajo el hambre propiciada por el bloqueo sionista, víctimas de una guerra que despertó de nuevo con fuerza inusitada tras el atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023. Además, Irán e Israel amenazaban con una escalada regional de la guerra en Gaza.
Y en Ucrania, seguían produciéndose bombardeos a la población civil, incluso en Kiev o en Lviv a cientos de kilómetros de un frente, donde también ocurrían situaciones tan cruentas como asesinatos de soldados grabados por las cámaras de los drones, suicidios desesperados, gritos de clemencia que no son escuchados por máquinas impasibles... Una deshumanización que, aunque inherente a la guerra, se acrecienta cuando son softwares y avances tecnológicos los que ejecutan los asesinatos. Además, el drama migratorio y la insolidaridad hacia los que migran crecían a partes iguales. En ese contexto, llamar a la paz, parece casi revolucionario.
De cara al nuevo año, es tradición que el Pontífice se dirija a los representantes de las 184 naciones que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede, para realizar un análisis del estado del mundo de cara al año que comienza y para expresar sus deseos. Este 2026 ha sido el primero de León XIV que, con más o menos intensidad, se sigue enfrentando a los mismos conflictos, unidos a una imprevisibilidad que caracteriza a la Administración de Donald Trump al frente de Estados Unidos, puesta de manifiesto en el ataque a Venezuela y las amenazas de los últimos días, incluso hacia aliados como Dinamarca por el control de Groenlandia.
Como ya hizo en el Ángelus este domingo, el Papa ha reiterado su "llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia". Ha pedido que los responsables encuentren inspiración en los recientemente canonizados, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles, primeros santos de la Iglesia nacidos en Venezuela.
Además, ha reiterado la solución de dos Estados como la mejor vía para detener el conflicto palestino-israelí, una posición que el Vaticano comparte con muchas otras naciones, como España. Se ha acordado de Ucrania, denunciando la trágica situación y pidiendo un alto el fuego urgente. La violencia desmedida en Haití que ha tomado las calles del país que comparte la caribeña Isla de la Española con República Dominicana; el conflicto entre el M23, presuntamente financiado por Ruanda, y el ejército de la República Democrática del Congo; la guerra civil en Sudán y la inestabilidad en Sudán del Sur; la tensión creciente en Asia Oriental; la crisis humanitaria desatada por la guerra en Myanmar, son otros de los conflictos en los que se ha centrado León XIV, que no ha querido olvidarse de ninguno.
El acto, que ha comenzado con el Saludo al Santo Padre hecho por el Decano del Cuerpo Diplomático, el embajador chipriota George Pulides; ha concluido con un besamanos al Pontífice por parte de todos los miembros del cuerpo diplomático, incluida Isabel Celáa, embajadora española ante la Santa Sede, la misión diplomática más antigua del mundo.





