"No dar por sentado que el camino propio es el correcto": el Papa y la Curia estudian a San Bernardo
El monje Erik Varden guía la segunda meditación de los ejercicios de Cuaresma con una reflexión sobre la conversión y el orgullo a través del "idealismo" del santo

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El Papa León XIV y la Curia romana continúan con los ejercicios espirituales de Cuaresma. La segunda meditación, celebrada en la mañana del 23 de febrero en la Capilla Paulina, ha sido dirigida por el monje y obispo noruego Erik Varden. En su intervención, Varden ha presentado a San Bernardo de Claraval como un ‘idealista’ y un ‘excelente compañero’ para quienes emprenden en este tiempo litúrgico un ‘éxodo cuaresmal del egocentrismo y el orgullo’, buscando la verdad de sí mismos con la mirada puesta en el amor de Dios.
La conversión nace de la lucha
El obispo de Trondheim ha explicado que la enseñanza de San Bernardo sobre la conversión no surge de una teoría abstracta, sino ‘de la lucha personal’. Según Varden, el santo aprendió a ‘no dar por sentado que su camino es siempre el correcto’. Fue instruido por ‘la experiencia, las heridas y las provocaciones para cuestionar su presunción y maravillarse ante la justicia misericordiosa de Dios’, ha detallado el predicador.
Un innovador de espíritu complejo
Monseñor Varden ha recordado el contexto histórico de San Bernardo, quien se unió a la abadía de Cîteaux en 1113. La Orden Cisterciense, fundada en 1098, representó tanto una ‘innovación como una reforma’. El predicador ha subrayado que este proyecto “no fue en primer lugar una reacción contra algo o alguien, y menos mal, ya que los proyectos reaccionarios tarde o temprano acaban en nada”.
Los proyectos reaccionarios tarde o temprano acaban en nada"
El carácter de Bernardo también ha sido objeto de análisis. A pesar de su confianza en su propio juicio, que le llevaba a adoptar ‘posiciones rígidas’ y un ‘fiero espíritu partidista’, Varden ha afirmado que “no era un hipócrita”. Por el contrario, lo ha descrito como alguien “genuinamente humilde, dedicado a Dios, capaz de ternura y amabilidad, un amigo fiel” y, en definitiva, “un testigo convincente del amor de Dios”.
Esta complejidad lo convierte en una figura atractiva a lo largo de los siglos. El propio Varden ha concluido su descripción afirmando que “era, y sigue siendo, una figura fascinante”.
Un eco en Thomas Merton
El predicador ha trazado un paralelismo entre la personalidad de San Bernardo y la del monje trapense estadounidense Thomas Merton. Aunque Bernardo no poseía la ‘electricidad’ mental de Merton, Varden ha señalado que la suya “era también una naturaleza mercurial que tenía y debía equilibrar enormes tensiones”. Esta sinceridad y búsqueda constante es lo que une a ambas figuras espirituales.
La enseñanza de Bernardo sobre la conversión, ha concluido Varden, “nace de una cultura bíblica sin igual y de nociones teológicas bien ponderadas”. Los ejercicios espirituales continuarán hasta el 27 de febrero, con dos meditaciones diarias que abordarán temas como la libertad, la verdad, la esperanza y, en la tarde del 26 de febrero, el ‘San Bernardo realista’.
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