León XIV llama a los empresarios a poner el foco en "el crecimiento de las personas" y no solo "al beneficio"
En un mensaje dirigido al Movimiento de Empresarios y Directivos Cristianos, el Pontífice invita a los empresarios a "respetar la dignidad de cada trabajador y a proteger a los más débiles”

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León XIV llama a los empresarios a ponerse al servicio de la comunidad y no a la acumulación del beneficio, en un mensaje dirigido al Movimiento de Empresarios y Directivos Cristianos reunidos en Francia con motivo de su primer centenario de vida.
Un mensaje que hace siglo y medio ya transmitió León XIII en el documento fundacional de la doctrina social de la Iglesia, también en un contexto de grandes cambios promovidos por la Revolución Industrial. “En una época marcada por profundos cambios y por una fragilidad social generalizada, la contribución de la fe cristiana es fundamental”, ha recalcado el Papa.
“Vuestro Movimiento, nacido y desarrollado en un espíritu ecuménico, da testimonio de cómo el Evangelio puede ser un fermento de unidad y reconciliación, también en el mundo económico. Es en esta perspectiva donde se inscribe la enseñanza de la encíclica 'Rerum novarum' que invita a los empresarios a respetar la dignidad de cada trabajador y a proteger a los más débiles”, ha recalcado León XIV en su mensaje a la organización empresarial.
El papa llama a los empresarios a cuidar a los jóvenes
El papel social de la empresa, argumenta el Pontífice, no puede interpretarse, por tanto, solo “en términos económicos” ni como un instrumento “de producción o de acumulación”, sino en función de su capacidad de “promover lo que es humano, reforzar los lazos de la sociedad y respetar la creación”.
León XIV también se dirige en su mensaje a la situación de las jóvenes y su futuro en el mercado laboral. A su juicio, una economía alimentada por la fe cristiana les da “confianza” y les ofrece “oportunidades”, “puestos de trabajo estables”, como un acto de “responsabilidad y esperanza” capaz de prevenir “la exclusión y la marginación”.
“Los directivos cristianos están, por tanto, llamados a promover una economía que sepa conjugar eficiencia y humanidad, ofreciendo a los jóvenes no solo trabajo, sino también itinerarios de crecimiento, de formación y de participación responsable, capaces de generar un desarrollo auténticamente humano”, ha remachado.





