La reflexión del párroco de los latinos en Líbano tras la muerte de un sacerdote maronita en los bombardeos: "Intentó socorrer a una persona y le costó la vida"
El fraile Toufic, perteneciente a la Custodia de Tierra Santa, ha publicado un artículo donde lamenta el odio y la violencia que ha aumentado en las últimas semanas: “¿Quién escucha el silencio de quienes viven en el miedo?"

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La muerte del sacerdote maronita Pierre El Raii durante los bombardeos del ejército de Israel contra la aldea de Qlayaa, al sur del Líbano, ha llamado a la reflexión del fraile Toufic, quien ha lamentado que se ponga como excusa de su muerte los “daños colaterales”.
“Es una expresión que escuchamos a menudo cuando se habla de guerra. Una fórmula fría, casi técnica, utilizada para explicar lo que sucede cuando una operación militar afecta también a quienes no tienen nada que ver”, ha denunciado el franciscano de la Custodia de Tierra Santa y párroco de los latinos en el sur del Líbano.

La única culpa del sacerdote maronita fue “permanecer junto a sus feligreses. Su error fue responder a una petición de ayuda. Intentó socorrer a una persona que lo había llamado, y ese gesto le costó la vida. El Padre Pierre era la generosidad y la disponibilidad encarnadas en un párroco. Intentaba frenarlo para que tomara aliento, pero nunca lo conseguí”, ha comentado Toufic en su artículo.
"¿Qué palabras pueden describir lo que sienten los niños cuando la guerra entra en sus días?"
El franciscano ha relatado también que en los últimos meses ha crecido a su alrededor “la rabia, el miedo y la inseguridad”, dejando poco espacio “para la esperanza y los sueños”. En este sentido, ha explicado que la población trata de seguir con su día a día, pero “en su interior lleva una carga difícil de explicar”, sostiene.
Para el párroco de los latinos en el sur del Líbano, la guerra produce “destrucción en el corazón de las personas”, más allá de los ataques militares con tecnología punta que destroza edificios e infraestructuras, como se puede percibir en las imágenes televisivas o en las redes sociales. “¿Quién escucha el silencio de quienes viven en el miedo? ¿Qué palabras pueden describir lo que sienten los niños cuando la guerra entra en sus días?”, se cuestiona.
"Una tragedia inmensa que a menudo permanece oculta en pequeños corazones"
El fraile Toufic ha recordado a su vez a los desplazados, obligados a abandonar su hogar: “¿Cómo se custodia la esperanza cuando se vive con la maleta siempre lista? Y en el corazón de muchos crece también otra herida: el miedo al otro, al que es diferente, al que está al otro lado”, ha advertido.
Y es que en su artículo, el franciscano remarca que los edificios destruidos se pueden reconstruir, pero las heridas provocadas por la violencia o el miedo es más complejo: “Dónde se puede recuperar la dignidad perdida?”
Al final de su crónica, asegura no querer hacer análisis políticos de la guerra en Oriente Medio ni ofrecer soluciones, tan solo dar testimonio de la realidad que percibe en su día a día: “Una tragedia inmensa que a menudo permanece oculta en pequeños corazones. O tal vez debería decir: en el corazón de los más pequeños”, afirma.





