Miguel Ángel Vázquez, geriatra: "Hay una sedación incontrolada a las personas mayores en Urgencias"
El experto del observatorio de bioética de la fundación Pablo VI denuncia una "atención inadecuada" y una "visión economicista" sobre el envejecimiento

Madrid - Publicado el - Actualizado
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El geriatra del observatorio de bioética de la fundación Pablo VI, Miguel Ángel Vázquez, ha denunciado una atención inadecuada a las personas mayores en los servicios de urgencias hospitalarios en España. Vázquez critica una "sedación incontrolada" que, a su juicio, se aplica a menudo por una "visión edadista" y un "cierto nihilismo terapéutico".
Una profunda reflexión social
Para el experto, la situación actual es fruto de un problema que afecta a toda la sociedad. "La visión economicista, la visión de éxito, la visión productiva de las personas mayores nos lleva a respuestas que no solamente son poco éticas", ha explicado. Vázquez sostiene que es necesario "resignificar el envejecimiento" y defiende que "nadie es tan viejo que no pueda vivir un año".

Falta de especialistas y recursos
El geriatra señala que la prolongación de la vida exige reestructurar los servicios sanitarios. En España, las personas mayores ya superan el 20 % de la población, pero faltan especialistas, y ha recordado que "hay comunidades autónomas donde los servicios de geriatría hospitalarios son muy limitados o prácticamente testimoniales".
Por este motivo, Vázquez considera que en la atención a un paciente complejo "quien tiene que tomar decisiones no es solamente el médico que está en la puerta del servicio de urgencias y la enfermera, sino alguien más". Por ello, defiende que los geriatras deben ocupar también "esos espacios de atención aguda".
¿Quién debe tomar la decisión?
Vázquez es tajante al afirmar que la vida de una persona no debe ser decidida por un tercero. "La vida no puede depender de la decisión de un profesional en una situación de presión asistencial o de una familia desbordada", ha subrayado. El experto explica que "muchas veces los intereses de la familia no coinciden esencialemente con los intereses de la persona".

El geriatra insiste en que ni siquiera una demencia justifica perder el derecho a vivir, puesto que una persona en esa situación "puede vivir con la misma dignidad que tú, incluso a veces más feliz". Por ello, propone potenciar la "declaración de últimas voluntades" para que cada persona manifieste cómo quiere ser cuidada al final de su vida.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





