Fabrice Hadjadj, filósofo: “El aborto como derecho se da en una sociedad que se suicida de manera voluntaria. Es signo del agotamiento de Europa”
En una entrevista en COPE, el filósofo francés también considera que incluir este derecho en la Constitución es “un fallo de la política”, al carecer de “un verdadero proyecto social”

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El filósofo francés Fabrice Hadjadj asegura en COPE que un país que incluye el aborto en el catálogo de derechos de la Constitución como se está debatiendo en España, obedece a una “sociedad que se suicida de manera voluntaria”.
Para Hadjadj, es un síntoma del “agotamiento de Europa”, y advierte de los peligros que supone “fundamentar una sociedad en el derecho a matar, al aborto, a la eutanasia, de quitarse la vida o de no dar la vida a generaciones futuras” y que a su juicio es “un signo de mentalidad de autodestrucción”.
El escritor también considera que incluir el aborto como derecho es “un fallo de la política”, al carecer de “un verdadero proyecto social”. “No hay una mirada hacia un porvenir mejor para todos porque son derechos que van en contra de deberes muy importantes como no matar”, ha recalcado.
Fabrice Hadjadj, sobre la polarización: “Hay que entender a los demás, comprenderlos”
Cuestionado por el clima de creciente polarización en Occidente, concretamente en países como España, considera que los cristianos debemos hacerla frente tratando de “entender a los demás, comprenderlos”.
“Tenemos también que evitar la laxitud. Hay una verdadera fuerza, y es esta fuerza de la caridad y de la fe, de la esperanza también y de la inteligencia”, opina Fabrice Hadjadj.
En este sentido, el filósofo advierte de que el cristianismo no debe ser entendido “como un partido”, sino “una opción”, en el que quienes profesan la fe “son pecadores también”, incluso más que aquellos “que nos odian”.
Fabrice Hadjadj opina sobre el 'giro católico' entre los jóvenes: "cabe muy bien con nuestro tiempo"
En los últimos años algunos observadores han hablado de un “giro católico” en España, especialmente entre jóvenes que se acercan de nuevo a la fe o a formas visibles de religiosidad. Hadjadj observa este fenómeno con interés y matices.
En primer lugar, rechaza la crítica que acusa a este movimiento de ser excesivamente emotivo. A su juicio, esa crítica parte de una visión demasiado racionalista del cristianismo. “No hay que descartar la emoción ni la piedad popular”, afirma.
Para el filósofo, la propia lógica del cristianismo implica asumir el riesgo de la encarnación. “Cristo quiso dar el ministerio de sus misterios a pecadores. Es el método y el riesgo de la encarnación”, explica.
Por eso, sostiene que la Iglesia no puede concebirse como un grupo de élite espiritual. “La Iglesia no es una secta de puros o de puritanos. Es un lugar de comunión”, señala.
Hadjadj interpreta este resurgir religioso en el contexto de una crisis más amplia de la modernidad. Según su diagnóstico, el proyecto progresista ha perdido gran parte de su credibilidad. “Estamos en la caída total de la modernidad”, afirma.





