Eduardo de la Calle, costalero de Sevilla: "Ser ciego no es ningún problema para estar debajo de un paso"
Montse Altemir explica en 'Ecclesia al día' en TRECE cómo se prepara un costalero de cara a una estación de penitencia debajo de un paso y analiza la técnica de la 'levantá' a ciegas

Madrid - Publicado el
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El perfil del costalero está cambiando. Lejos ha quedado la imagen de una preparación limitada a los tres meses previos a la Semana Santa. Ahora, un nuevo perfil de costalero, más joven y consciente, se prepara durante todo el año. Así lo confirma una investigación de la neurofisioterapeuta Montse Altemir, basada en 1.000 encuestas a costaleros. Según el estudio, el nuevo costalero "se alimenta mejor, se hidrata mejor, fuma poco y bebe eventualmente".
La ciencia de la 'levantá'
La clave para evitar lesiones y soportar el peso del paso reside en la verticalidad. Montse Altemir explica que cualquier desviación de este eje provoca dolor en las articulaciones. "El centro de gravedad tiene que estar equilibrado, igual que un metrónomo del piano", afirma la experta. El problema es que debajo del paso no se ve, ya que los faldones y la orfebrería impiden el paso de la luz, obligando a los costaleros a desarrollar otras capacidades.
Esta oscuridad forzosa desarrolla una cualidad fundamental: la propiocepción, la capacidad del cuerpo de sentir su posición en el espacio. La técnica de la levantá a ciegas, según Altemir, potencia esta habilidad y desarrolla la musculatura de una forma específica: isométrica y aeróbicamente. Es un esfuerzo físico que combina fuerza, resistencia y una profunda conciencia corporal.

Costaleros de la Semana Santa de Sevilla
La forma de portar el paso también es determinante. Altemir destaca que la modalidad a costal, apoyando el peso sobre la séptima vértebra cervical, es mucho más simétrica y permite una mejor recuperación que la de a hombro. Un estudio realizado en Granada con costaleros que cambiaron de estilo reveló que "el 99,9 % afirma que salen mejor a costal por la verticalidad". Para quienes cargan a hombro, la recomendación es realizar un entrenamiento compensatorio de la musculatura contralateral, similar al que hacen deportistas de élite como los piragüistas.
Equipamiento y recuperación
La equipación es una mezcla de tradición y técnica. El costalero Sergio Madriles explica que se busca "ropa cómoda, pero sin salirnos de la estética", ya que se portan "altares móviles". El calzado es fundamental, aunque a menudo se sacrifica la amortiguación por un zapato plano que facilite la igualá de altura con los compañeros. En cuanto a las fajas, la elección es personal: desde la faja de tela tradicional hasta las de halterofilia. Una investigación de Altemir revela que la práctica más extendida es combinar la tradicional con una ortopédica por encima.

(Foto de ARCHIVO)Costalero
Para la recuperación, la fisioterapeuta propone el método 'amén', un acrónimo de "amasamiento y estiramiento neuromuscular". La recomendación es clara: "una vez que sales, el amasamiento muscular, o bien, con una pistola de masajes o con un roller o con una pelota, después un estiramiento del músculo y una movilización del nervio". Esta rutina de autocuidado es clave para poder afrontar las siguientes salidas procesionales en óptimas condiciones.
Sentir la fe sin ver
La experiencia bajo el paso trasciende lo físico y se adentra en lo sensorial y espiritual, hasta el punto de que la vista no es un requisito imprescindible. Es el caso de Eduardo de la Calle Rincón, un costalero invidente que vive la Semana Santa desde dentro. Su testimonio demuestra que la fe y la conexión con las imágenes no dependen de los ojos, especialmente en un entorno donde la oscuridad es la norma para todos.

Costalero de los Estudiantes cargando el Paso
Eduardo explica que ser invidente "no es ningún problema para estar debajo de un paso", ya que, salvo excepciones, no se suele ver nada. La experiencia se vive con otros sentidos. "Se disfruta mucho, y se siente muy cerca al Señor o a su Madre", relata. Para él, es una cuestión de corazón y sentimiento, una vivencia que se desarrolla en la oscuridad del costal y se siente "con fe".
La profesionalización de los cuidados físicos, con entrenamientos anuales, una alimentación cuidada y una fisioterapia específica, ha creado una nueva generación de costaleros. Esta preparación exhaustiva no solo previene lesiones, sino que permite que el sobreesfuerzo se convierta en un vehículo para la devoción, demostrando que, bajo el paso, lo que realmente guía a los costaleros es la fuerza del sentimiento.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





