Trabajo y descanso según el Papa Francisco

Trabajo y descanso según el Papa Francisco
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Mons. Jaume Pujol La consideración del trabajo como un derecho y un deber parte de que el protagonismo deben tenerlo las personas.
El Papa Francisco ha expresado algunas ideas sobre ello en la recepción que tuvo en el Vaticano, el pasado mes de abril, a una delegación sindical de Roma. Resumo algunas de sus afirmaciones.
"Persona y trabajo son dos palabras que pueden y deben juntarse. Porque si pensamos y decimos trabajo sin decir persona, el trabajo termina por convertirse en algo inhumano que, olvidándose de las personas, se olvida y se pierde a sí mismo.
Pero si pensamos en la persona sin el trabajo decimos algo parcial, incompleto, porque la persona se realiza plenamente cuando se convierte en trabajador, en trabajadora; porque el individuo se convierte en persona cuando se abre a los demás, en la vida social, cuando florece en el trabajo. ... Cada día, millones de personas cooperan simplemente trabajando: educando a nuestros hijos, maniobrando equipos mecánicos, resolviendo asuntos en una oficina ... El trabajo es una forma de amor cívico, no es un amor romántico ni siempre intencional, pero es un amor verdadero, auténtico, que nos hace vivir y saca adelante el mundo."
Después de valorar la importancia del trabajo, el Papa observa la otra cara de la moneda: el descanso. También es necesario poder y saber descansar. Poder hacerlo fue en su día una conquista sindical, pero es algo que está enraizado en la naturaleza humana y previsto por Dios ya desde el Génesis. También hay que saber hacerlo, prescindir de llevarse el trabajo a casa si no es muy excepcional.
Lo dice con estas palabras: "No es pereza, es una necesidad humana. Cuando pregunto a un hombre, a una mujer, que tiene dos, tres hijos: "Pero dígame, ¿usted juega con sus hijos? ¿Tiene este ocio?" "Es que, sabe, cuando voy al trabajo, todavía están dormidos, y cuando vuelvo ya están acostados." Esto es inhumano. Por eso, junto con el trabajo, hay que tener la otra cultura. Porque la persona no es solamente trabajo; no trabajamos siempre y no siempre tenemos que trabajar".
Hay circunstancias en las que no se debe trabajar, en el sentido de obligación: en la niñez, en la enfermedad y en la ancianidad. Lamentablemente hay muchas personas que teniendo edad y salud correctas para trabajar, no encuentran ocupación. Vaya mi reconocimiento a quienes ofrecen empleos a parados, a empresas de inserción y a quienes ayudan a superar la crisis que esta situación representa.
+ Jaume Pujol
Arzobispo de Tarragona y primado





