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La precisa reacción de José salvando la vida a un niño que pudo morir ahogado

Los hechos tuvieron lugar en Talavera

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Tiempo de lectura: 2'Actualizado 02:11

Verano de 2014. José, vigilante de seguridad, estaba trabajando en la piscina municipal de Patrocinio, un barrio de Talavera. De repente, es avisado por un operario del Ayuntamiento de que algo había ocurrido en la entrada. José observó cómo una madre gritaba angustiada mientras se formaba un corrillo. Al asomarse, el vigilante vio a un chico de seis o siete años tumbado en el suelo con las manos en el cuello al borde de la asfixia, después de que pinchara un globo de agua en su boca, obstruyendo su laringe“En ese momento traté de abrirle la boca pero fue imposible. Le intenté hacer una compresión abdominal con el pie pero el muchacho se caía. Le cogí por el estómago y con los pies colgando le hice varias compresiones, hasta que echó el globo y empezó a recuperarse.”

José confiesa que cuando echa la vista atrás de lo ocurrido, tiene sensación de angustia: “En el momento del suceso te angustias. La clave es mantener la calma. Mi preocupación era lo que le pudiera ocurrir al chico.”

El vigilante de seguridad, ha explicado que supo cómo actuar gracias al curso de formación que recibió para ocupar el empleo actual. De lo contrario, posiblemente el niño ya no estaría aquí: “Fui consciente de ello después. A la hora de actuar tenía que mantener la calma y aplicar lo que sabía hacer. Pero sí, soy consciente de que salvé una vida gracias a ello. Por eso, es importante que toda la sociedad tenga unos conocimientos básicos de primeros auxilios.”

Era la primera vez que José vivía una experiencia de este tipo. A lo largo de su trayectoria, ha contribuido en diferentes operaciones policiales, como en la detención de algún delincuente, además de experimentar vivencias comprometidas, con alcohólicos o drogadictos. Hace unos días, la Policía Nacional reconoció la labor profesional de un grupo de vigilantes de seguridad por actuaciones meritorias en Toledo y en Talavera, entre ellos a José. Nos confiesa que lo acogió con alegría: “Siempre gusta que te reconozcan un trabajo bien hecho.”

En cualquier caso, José se siente incómodo si alguien le reconoce como un héroe: “Para nada. Solo cumplí con mi trabajo. Nunca lo he pensado. Me sentaría hasta mal que me lo dijesen. Siempre que puedo ayudar lo hago. Es mi deber como ciudadano.”

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