Y... ¿esa pregunta?

¿Te has preguntado alguna vez por qué cuando compras una bolsa de chuches no puedes parar de comerlas hasta que te las acabas? 

Zaida te responde a esta y a otras preguntas sin respuesta. 

Audio

 

Poniendo las CallesZaida Picos

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 06:09

Domingo Moya ha preguntado ¿por qué le llamamos mesa redonda a cualquier mesa en la que nos reunimos para hablar cosas importantes?

Se dice que la mesa redonda, la primera, fue creada por el rey de Inglatera, por Uther Pendragon, cuando muere pasa a manos de su vasallo y cuando Arturo sube al trono no solo se convierte en el rey de todos los Bretones. Arturo la utilizaba para reunirse con todos sus caballeros.

Al ser redonda nadie sobresale por encima de los demás. En la mesa redonda se abordaba cualquier tema que fuese polémico y se presentaban las diferentes perspectivas.

La siguiente pregunta viene de la mano de Chus, de As Pontes: ¿cuál es el origen de los atrapasueños?

Su origen se remonta a las tribus indias americanas. Comienzan a ser comercializados por los OJIBWA en los 60 y no se conocían como “atrapasueños” sino como “Asabikeshiinh” que significa araña.

Básicamente lo que dice la leyenda es que una mujer araña cuidaba de la tierra y también de toda criatura. Lo que hacía era inclinarse sobre las cunas y las camas de los niños y mientras, tejía una telaraña fija y fuerte que atrapaba todo el mal y expulsaba todo ese mal con los primeros rayos de sol. Pero cuando su pueblo se hizo más grande y se dispersó, no pudo cuidar a todos así que las madres y las abuelas empezaron a tejer redes con propiedades mágicas que eran capaces de hacer lo mismo que hacía la mujer araña: atrapar las pesadillas y los malos sueños.

La última pregunta la envía la hermana de Zaida: Nadine: ¿por qué cuando compro una bolsa de chcuhes no puedo parar de comerlas?

El azúcar nos hace sentir bien porque libera en el cerebro una serie de químicos como serotonina y endorfina. Químicos que, por cierto, mejoran nuestro estado de ánimo y generan una ráfaga de energía en nosotros. Así que, como nuestro cerebro quiere sentir ese chute de energía y de alegría, pues te dice que quiere seguir comiendo, y no para hasta que no hay más.

Lo más