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Las nuevas pistas que pueden resolver el asesinato de Claudia Ruf 23 años después

 

Tiempo de lectura: 2Actualizado14:40

Es la historia de un asesinato sin resolver que 23 años más tarde sigue teniendo revolucionada a una pequeña región de Alemania. En concreto a Grevenbroich, una zona con poco más de 2.000 habitantes que durante más de dos décadas ha estado en el foco de la noticia tras la muerte de una de sus vecinas, Claudia Ruf.

En 1996 tenía tan solo 11 años. Claudia salió de casa para pasea al perro de un vecino pero ya no regresó. No tuvieron noticias suyas hasta que dos días después, y a más de 70 kilómetros, apareciera su cuerpo parcialmente quemado, sin vida. Había sido agredida sexualmente y asesinada. Ahora, la policía trabaja con el objetivo de resolver el caso recogiendo muestras a más de 900 hombres que por aquel entonces tuvieran entre 14 y 74 años. Friedhelm Ruf, el padre de Claudia, pide la ayuda de sus vecinos para ello: “Ahora, más de 23 años después hay una gran oportunidad para que el trágico destino de mi hija Claudia sea por fin aclarado. Por favor ayuden a la policía, por favor ayúdenme”.

En la región todos sospechan de todos. En la investigación se da por sentado que el asesino era del entorno de Carla, alguien cercano. Lo ha confirmado el máximo responsable del caso, Andreas Müller: “Estaba claro desde el principio que el autor del crimen era del entorno de la niña pero entonces carecíamos de medios”.

El rastreo masivo de ADN que están realizando lo permite la legislación alemana desde 2017. Esa es una de las claves para seguir tratando de resolver el caso. Centenares de personas responden a la llamada de las autoridades y del padre para ofrecerse voluntarios a la policía para descartarse como sospechosos. Y es que los avances en las pruebas de ADN puede permitir que se afine la búsqueda. Lo ha explicado a Mediodía COPE la Doctora Elisa Fernández, Médico Forense de la Comunidad de Madrid: “Especialmente en comunidades pequeñas, hay posibilidad de que a partir de la muestra de un familiar o un pariente cercano se pueda identificar un grado de parentesco”.

Este tipo de casos suelen generar más preguntas que respuestas y para profundizar en el caso también ha pasado por los micrófonos de COPE Eduardo Larriba, profesor e investigador que pertenece al Laboratorio Pericial Forense y la Escuela Internacional de Criminología y Criminalista: “Una de las claves es que es posible obtener ADN que sea analizable”, comentaba sobre las muestras que recogerían en 1996.

Este tipo de pruebas han “evolucionado muchísimo en estos últimos años”. Además, ha destaca como ha aumentado “el poder de discriminación en comunidades cerradas”, como podría ser el caso del entrorno de Claudia, donde muchos apuestan a que se encuentra el asesino.