Pablo Muñoz, experto en yihadismo: "En un barrio de Melilla habían creado una escuela donde radicalizaban a chavales jóvenes, pero es que también había menores"
Dos individuos han sido condenados a más de seis años de cárcel por adoctrinar a jóvenes vulnerables en la Cañada de la Muerte de la ciudad autónoma

Una vista de Melilla
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La Audiencia Nacional ha condenado a más de seis años de prisión a dos individuos que montaron una 'escuela yihadista' en Melilla para adoctrinar a jóvenes, incluidos menores de edad. Los condenados, Wardhani Zariu y Rachid Akawak, fueron detectados en 2021 por su intensa actividad en redes sociales, donde asumían abiertamente los postulados de Estado Islámico. A pesar de ser detenidos en febrero de 2022, un juez los dejó en libertad, una decisión ahora revertida por el tribunal.
La 'Cañada de la Muerte', un foco de radicalización
La investigación policial se topó con grandes dificultades al desarrollarse en la Cañada Gizón de Melilla, un barrio también conocido como la 'Cañada de la Muerte'. Según Pablo Muñoz, es “uno de los lugares más conflictivos de esa ciudad autónoma”, donde la vigilancia es muy complicada por su configuración urbana de calles estrechas y por ser un “ecosistema muy cerrado donde todos se conocen”. Además, la mezquita As-Salam juega un papel relevante como punto de encuentro para individuos radicalizados.

Una vista del puerto de Melilla, España
El perfil de los 'profesores' y sus víctimas
Los dos condenados, casados y con hijos, se centraban en jóvenes vulnerables para su captación. La mayoría de los asistentes a la escuela eran chicos marroquíes que habían cruzado la frontera de forma ilegal, a los que era “muy fácil acercarse en cuanto se les ofrecía algo de ayuda”. El proselitismo de Akawak llegaba a su círculo más próximo, como demuestra el intercambio de propaganda de Estado Islámico con su sobrino de 12 años, al que instaba a “ser un buen musulmán”.
Adoctrinamiento con material de los terroristas de Las Ramblas
La 'escuela' se ubicaba en un salón de la vivienda de Akawak, donde en una gran pantalla se proyectaban contenidos de adoctrinamiento yihadista. Entre el material intervenido se encontraron discursos de los mismos maestros radicales que escuchaba la célula de Ripoll, responsable de los atentados de Las Ramblas de Barcelona y Cambrils. Además de las clases, los 'profesores' y sus pupilos se reunían en zonas públicas como la de 'Los Pinares' para entrenar artes marciales.

La detención se produjo el 9 de febrero de 2022 con la participación del Grupo Especial de Operaciones (GEO). La policía intervino propaganda de Daesh que incluía audios con mensajes como “somos soldados de Allah, hagamos la yihad”. En una de las grabaciones más significativas, uno de los menores que había pasado por la casa gritaba con frialdad: “Mataremos a todos los enemigos”.
Aunque quedaron en libertad tras su primera detención, el tribunal ha ordenado ahora su arresto antes de hacer pública la sentencia. La sala temía que, al conocer la condena de más de seis años por adoctrinamiento y enaltecimiento terrorista, pudieran fugarse a Marruecos para escapar de la acción de la justicia.
Este caso se enmarca en un contexto de alta actividad antiterrorista. El año pasado se alcanzó una cifra récord de 100 detenidos por yihadismo en España, la mayor desde el 11-M. El país continúa en el nivel 4 sobre 5 de alerta antiterrorista, lo que evidencia que el riesgo de un nuevo atentado sigue siendo elevado.
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